ZX-10 Palmeto PLR Racing. Subcampeona de Europa

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Los que estuvimos presentes en aquella carrera pensamos que, de haber durado un par de vueltas más, Iván Silva hubiera vuelto a proclamar a esta ZX-10 del equipo madrileño Campeona de Europa. Semanas después de aquello, Super7 tuvo el privilegio de probarla para sus lectores. (Leer más)

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la foto

                            KAWASAKI ZX-10 PALMETO PLP Racing

 

Peso total en vacío. 170 kilos

Potencia: 217 CV al motor

Velocidad máxima: 317 km/h en Motorland




                                               MODIFICACIONES


Enumeramos a continuación las más significativas con respecto a la moto de serie, que, siempre, claro está, quedan abarcadas dentro del estricto reglamento de la categoría Stock-Extreme del CEV.

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Frenos
-Bomba Brembo 18/19 mecanizada
-Latiguillos en gel, fabricación propia del equipo con conectores rápidos.
-Pastillas Brembo Z 04
-Discos Brembo tope gama
-Pinzas originales por reglamento.

Suspensiones

-Ohlins
-Amortiguador trasero con precarga neumática.
-Horquilla con cartuchos tope de gama y barras con tratamiento al carbono.

Configuraciones de motor
-Se ha tocado en especial al restar freno motor tanto de forma mecánica como electrónica
-Tres mapings (curvas de entrega de potencia) todos configurables
-Tres modos para el DTC (Control de tracción) más el de desconexión. Todos configurables
-No existe un modo de calificación, como alguno podría pensar, sino que se trabaja y se afina sobre los resultados que se van viendo a lo largo de la jornada de entrenamientos.

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Escape

-Leo Vince SBK


Cambio

-En Albacete, por ejemplo, se emplean sólo 5 marchas, dejando fuera la primera o la sexta dependiendo del piloto.


Tiempos en pista

Jerez 1:41,6

Albacete 1:28,9

Montmeló 1:45,7

Los Arcos: 1:41,8


Nota de Super7

Esta toma de contacto, como todas las que publicamos y publicaremos en esta sección dedicada a las motos de competición, pretende acercar, hacer más próximas estas motos al aficionado de calle, al motorista que usa su moto matriculada a diario y que se pregunta cómo se sentiría pilotando una de estas máquinas tan especiales. No pretendemos hacer el análisis de un ex campeón del mundo, porque ninguno de nosotros lo ha sido ni en el más fantástico de sus sueños; tan sólo intentamos con nuestras palabras transmitir a ese aficionado, en la medida de nuestras posiblidades, todas esas sensaciones que él mismo experimentaría.

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Nuestra plena satisfacción sería, en una palabra, saber que alguno de los lectores de Super7 ha sentido correr a lo largo de su espalda esa electricidad que a buen seguro sentiría al abordar, con todo el apoyo, una curva rápida sobre esta ZX-10, por ejemplo, o, de otra manera, dejándose invadir por esa ingravidez que te llena el cuerpo cuando su extrema velocidad no te deja contar los hectómetros del final de la recta y ves cómo la frenada se te echa encima, eso sí, confiando en una máquina que se va a detener, como te dejes llevar por tu instinto de supervivencia, treinta metros antes de lo que necesitarías.

De esta manera, pretendemos -también por extensión- acercar a esa afición un campeonato de tanto nivel, tan próximo, tan asequible y, desgraciadamente, tan poco seguido como es el CEV o el propio Campeonato de Europa. Queremos, también, contribuir con este trabajo a que los aparcamientos de motos no se vean tan desangelados durante las próximas temporadas cuando en sus circuitos se celebre una de esas carreras, tan nuestras, que en muchos casos sirven de catapulta directa, mucho mejor que los certámenes de otros países, para el propio Campeonato del Mundo de Velocidad.

Esperamos que con esta fantástica Kawa del equipo Palmeto se despierte un poco más de interés por estas motos y por sus carreras.

Muchas gracias.


                       KAWASAKI ZX-10 PALMETO PLP Racing


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Probador: Tomás Pérez

Ficha Técnica: 54 años. 1,91 m. Peso 114 kilos

Nivel: Subcampeón 2.012 Twin-Mac90




El tiempo se ha revuelto a mediodía, presentando una tarde hostil, con un viento verdaderamente bélico para cualquier piloto que ose salir a la pista. Sin embargo, me basta echar un vistazo a la limpia silueta, verde y negra, que tengo frente a mí, escuchar sus rugidos mientras calienta el motor y, sobre todo, recordar el palmarés que representa esta Kawa del equipo Palmeto para enfundarme el casco y aceptar los oportunos soto-guantes que me amablemente me ofrece Pedro Parajuá. 

Me encaramo a la bestia y antes de cruzar el umbral del box, Rafael García, mecánico principal del equipo, me indica que ha seleccionado para mí el mapa electrónico que permite entregar el máximo potencial a la rueda. Todo un voto de confianza del que debo hacerme acreedor devolviendo la moto tal y como me la entregan: Impoluta.

IMG 0659Ya en los primeros metros, circulando por el pit line mientras sigo la liturgia de ponerme de pie y hacer otros movimientos para estirar y acoplar el mono, siento la moto muy directa, con reacciones inmediatas a la mínima insinuación, no ya del manillar, sino de cualquier parte de mi cuerpo. No se trata de un detalle que señale una moto nerviosa, ni mucho menos, sino más bien de una característica propia, pura precisión, de esta Kawa tan especial que quedará constatada a lo largo de las vueltas que voy a hacer con ella.


EL MOTOR
Salgo del carril de aceleración y hago la mirada de rigor, aunque es más que evidente que, con este viento y este frío, ninguna moto se ha atrevido a salir a pista. En el momento de acelerar detecto el segundo detalle llamativo de esta subcampeona de Europa:

La inmediatez de la respuesta del gas. 
En todas las motos, más aun con los aceleradores electrónicos actuales que operan sobre la centralita, siempre se percibe un retardo que no soy incapaz de medir en centésimas o milésimas, pero que siempre, como digo, existe y lo detectas en alguna medida. La cuestión es que en la ZX-10 del equipo Palmeto, el acelerador se siente directamente conectado, como por un cable de acero de los antiguos, sobre la mariposa de la inyección, diría incluso más: dría que tira solidariamente de las 8 válvulas de admisión.

IMG 0640Bien. Trato de no dejarme llevar por el entusiasmo, tampoco por la emoción de sentirme un verdadero privilegiado al probar esta joya de la precisión, y me dispongo a negociar la triple ese, suave y con una transición de marcha en medio de uno de los cambios de dirección, que me lleva hasta el ángulo de “El Garrote”. Mientras, y sobre todo al llegar a la frenada, he sentido otra nota destacada de la que disfrutaría a lo largo de toda la tanda. Se trata de una nota basada en la laboriosa preparación hecha, a buen seguro, con todo el esmero y toda la delicadeza por parte del equipo Palmeto, sobre el motor de esta ZX-10:

La Limpieza de este propulsor al subir de vueltas. 
El motor es la finura expresada en su forma mecánica. Sentí una limpieza única, que no recuerdo haber percibido nunca antes. Ni un solo rozamiento, como si todos los elementos internos giraran dentro de una mágica campana de Gauss, en el vacío más absoluto. Me recuerda a los motores de competición con ciclo 2T, sí aquellos a los que haces subir de vueltas en parado y a cada corte de gas arriba, responde con una bajada durante la que apenas se percibe el susurro apagado de unos escapes sin explosiones, sin llegar al oído ni un solo rastro de roce, ni el más mínimo atisbo de fricción.
Bien, pues subido sobre esta ZX 10 del equipo Palmeto uno siente así su motor.

IMG 0632Al llegar a la recta de atrás, me encuentro con la primera muestra de lo que puede dar de sí una moto capaz de rodar en tiempo récord dentro de la pista de Albacete, una moto capaz de parar el crono nada menos que por debajo del 1:29. Aunque prefiero esperar a la otra recta, a la de meta, para estirar el motor mientras observo con más espacio sus reacciones con el gas completamente abierto.

La Entrega es tan Lineal, tan dosificada y tan proporcional, que te puede llevar al engaño, o a la distracción, porque te echa encima de repente, sin que te enteres, la curva siguiente. Tienes que acostumbrarte para adaptarte a la manera tan progresiva, tan suave pero tan extraordinariamente rápida con que va viniendo hacia a ti cada viraje. La aceleración es de un avión, con ese tirón continuo, poderoso e inagotable que lanza a un jet por la pista de despegue hasta que finalmente remonta el vuelo. Así acelera la ZX 10 del equipo Palmeto, y así sentía ese tirón infinito mientras veía encenderse los leds que forman el arco de su cuenta rpm, escalando, cubriendo toda la anchura del enorme display e incluso pensando si alguna luz no escaparía de la cúpula para llegar hasta mi propio puño derecho.

IMG 0646A la salida de "La Cafetería", una curva que abre progresivamente su trazo al tiempo que levantas la moto y abres, también, todo el gas, aceleré varias vueltas en 31 puntos, según la telemetría.  Mirando ese dato, los miembros del equipo Palmeto me dijeron que está bastante bien, y así mi ego se volvió a casa con un punto de satisfacción que no esperaba.
Finalmente y para dar una idea del poder que guarda este motor, diré que es tan inmenso, tan extenso en el cuenta rpm, que para un piloto de tandas, un piloto de la Mac90 o incluso algunos regionales, puede permitirle el lujo de entrar con una marcha más o con una marcha menos en todas las curvas de paso medio, ni muy lentas ni a la máxima velocidad; incluso en las que se toman gas a fondo sobre marchas intermedias.


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Parte ciclo

Debo de confesar que en el momento de salir a pista me olvidé por completo de que tras la preparación de la geometría y suspensiones de esta Kawa del equipo Palmeto estaba la mano de un verdadero mago, uno de los más prestigiosos y experimentados a nivel mundial, en este comprometido terreno de la física geométrica sobre dos ruedas. Me refiero a George Vukmanovich.

Jefe de mecánicos con Freddie Spencer, Lucca Cadolara y Max Biaggi, ganó con ellos seis títulos mundiales, y durante ocho años, los más gloriosos, fue uña y carne con Erv Kanemoto, la mano que orientaba a todo el experto conjunto de ingenieros de HRC en aquella época del dos tiempos. Y a modo de remate, baste decir que para "Little George" -apodo con el que se le conoce- han trabajado mecánicos de un sobresaliente talento, como por ejemplo el de un tal Jeremy Burguess.

en la grada zx 10 palmeto

Continuando con la toma de contacto de esta Kawa tan especial, tan prodigiosamente afinada, tengo que decir que más que facilidad, resulta pura intuición.

La ZX-10 del equipo Palmeto PLP Racing no es que lea tu mente, es que parece adelantarse a tus pensamientos, quedando a la espera de tu siguiente movimiento, de la próxima orden que vas a darle; en una palabra: de tu siguiente deseo.

En una de mis aceleraciones a la salida de la mencionada curva de "La Cafetería", ya con la moto completamente levantada y con el gas abierto a fondo, me quedé observando la progresión del motor sobre las luces del cuenta rpm. Acelera de una forma tan lineal, tan suave y natural, que, como ya he dicho, uno no asimila realmente la velocidad que alcanza en un abrir y cerrar de ojos. Cuando levanté la mirada, vi cómo la rápida de izquierdas, El Codo del Hospital, se me había echado encima. Parecía tarde, con la grava esperando para acogerme en su seno. Hice un esfuerzo por mantener la calma para no perder la concentración y me preparé para echar mano de todos mis recursos para meter la moto en la curva, que no son, evidentemente, los de un piloto del CEV. Me preparé para hacer un rápido giro de contramanillar, para tirar de hombro arrastrando la moto hacia dentro, para pisar casi con desesperación la estribera interior. 

No tuve que hacer absolutamente nada extraordinario, ninguna maniobra, ningún movimiento forzado. La moto leyó mis deseos. Y digo esto porque no tuve conciencia de hacer absolutamente nada de particular, tan sólo sentí la urgente necesidad de meterme en el viraje, y la ZX 10 del equipo Palmeto se tiró a por el ápice, conmigo encima, y se cepilló la rápida en un santiamén.

entrada cafeteria zx 10 palmetoLa moto es muy alta, tanto sus estriberas como el tarado del tren trasero. En uno de mis movimientos sentí resbalar levemente la puntera izquierda de la bota y decidí deslizar por un momento la suela sobre la recta de atrás. Lo cierto es que no contacté con el asfalto a la primera y tuve que estirar la pierna, una pierna tan larga como la de quien escribe. Aparte de la geometría, hay que tener en cuenta que los técnicos de Palmeto ajustaron la precarga para mí, poco menos que en las cotas que lleva la ZX 10 Biposto de mi amigo Manolo Villaseñor.


La Frenada

-El tacto de la maneta de freno en parado es esponjoso y deja una sospechosa sensación, sobre todo pensando en el batallón de caballería que aguarda inquieto dentro del motor. Después, sin embargo, esa impresión se disipa de inmediato. El tacto toma cuerpo, se compacta al rodar, ofreciendo una tranquilizadora sensación de firmeza, además de un punto de suavidad que asegura una frenada muy dosificable, a pesar del enorme potencial que tiene que detener.


La Velocidad máxima

La velocidad alcanzada en Motorland sobrecoge: 317; pero para un servidor, en particular, la que verdaderamente llama la atención es la marcada durante el Campeonato de Europa en la exigua recta de Albacete:
¡263 por hora! ¡Pero si es que no hay sitio!
Esto sólo le hace a uno pensar en un detalle que le gustaría ver en la telemetría. Habría que comprobar el dato de dónde y de qué forma abría gas antes de la recta un piloto como Iván Silva.

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Mi Pega

Una pega que sólo fue mía.
Lo que más me costó fue sincronizar con el cambio semiautomático. Fallé en varias ocasiones, en parte debido a mis problemas para acoplar la bota del 46 en un espacio pequeño para ella; aunque esos problemas los sufrí más a la hora de meter el empeine bajo la palanca para reducir. Verdaderamente pienso que mis fallos al cambiar fueron debidos a que los cometí en algunas ocasiones en las que subí de marcha demasiado pronto, con el motor muy bajo de vueltas; teniendo presente que la sincronía del corte está diseñada para hacerlo con el motor muy arriba y en una micra de segundo.

 

Nota del autor.

Tras repasar las fotos de este reportaje y observar detenidamente el aspecto, y sobre todo el volumen, que un servidor ofrecía bajo el mono, un brote de vergüenza le subió inmediatamente a la cara. Me dije a mí mismo que uno no se puede presentar con ese porte, por muy paquete que sea, a probar motos como la que protagoniza este trabajo.
Ese día, quien subscribe, decidió meterse seriamente en cintura a base de dieta y entrenamiento. En el momento de publicar este reportaje, cuenta con 14 kilos menos y bajando, lo mismo que espera que ocurra con sus tiempos en pista.

Tomás Pérez