YAMAHA MT-09 - Deportiva, desnuda y radical
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Deportiva, radical, minimalista, ligera, con un, inédito en la gama de la marca, motor tricilíndrico. Hemos pasado unos días muy divertidos con ella y os contamos nuestras impresiones. (Sigue leyendo).
Yamaha encuadra este modelo dentro de una gama iniciada con la MT-01, e integrada por las MT-02, la recientemente aparecida MT-07 y ella misma. La característica que destacan de esta serie es la preocupación por dotarlas de un generoso par motor (de ahí las siglas MT por Master Torque) a pocas vueltas, buscando una respuesta poderosa en bajos y medios, es decir, en la gama de revoluciones más utilizada.
La saga presenta también un diseño característico, sobre todo en las 02, 07 y 09, de carácter minimalista y aspecto ligero, carente de aditamentos superfluos.
En la MT-09, el motor utilizado es un tricilíndrico de 847 cc. con refrigeración líquida, que rinde, según catálogo, una potencia de 115 cv. a 10.000 rpm y un par motor de 85 Nm. a 8.500 rpm, aunque esto no cuenta toda la verdad ya que el par es muy alto desde las 4.000 rpm y el motor responde con fuerza, incluso con “mala leche” desde bastante antes. La adopción de un motor tricilíndrico, además dotado de cigüeñal “crossplane”, con las explosiones de cada cilindro repartidas uniformemente a lo largo de los 360º de su giro, buscan aunar respuesta en bajos medios y altos y conseguir una entrega uniforme de la potencia, aunque en la zona baja, en nuestra opinión, no se ha conseguido del todo, al menos en el aspecto de la suavidad. El cambio es de 6 marchas como es habitual en el segmento.
Cuenta con acelerador electrónico lo que permite una conexión casi instantánea entre nuestra muñeca y la respuesta del motor y la disponibilidad de tres modos de respuesta del motor, el Std, pensado para uso normal, el B que baja la potencia a 95 cv. y proporciona una respuesta menos enérgica y más fácil y el A que aumenta la respuesta en bajos y medios para hacerla mas agresiva.
El escape, un 3 en 1, va situado por debajo del motor, lo que da un aspecto más compacto al modelo y su sonido ronco característico. Va recubierto con un tratamiento de “nanofilm” que, según Yamaha, garantiza su protección ante el óxido, la decoloración y otras manchas.
El peso declarado es de 188 kilos con gasolina y de 171 kilos sin ella lo que la coloca en una relación peso potencia puntera dentro de su segmento y promete agilidad y facilidad de uso. Para conseguirla se ha trabajado en prácticamente todos los componentes, motor, escape, chasis y cuadro.
Los componentes del chasis aparecen como dignos de una naked muy deportiva. Destaca la horquilla invertida de 41 mm. con su acabado dorado, tan en boga últimamente, regulable en precarga, y extensión. Tiene un recorrido de 137 mm que podemos considerar intermedio entre una naked y una trail asfáltica. El amortiguador va situado debajo del asiento, en posición casi horizontal, motivada por la forma del basculante asimétrico, con un brazo tipo banana en la parte derecha y uno desdoblado en la izquierda para facilitar el paso de la cadena. El amortiguador se puede regular también en precarga y extensión.
El equipo de frenos incorpora pinzas radiales de 4 pistones con pastillas sinterizadas que muerden los discos flotantes delanteros y un disco trasero que garantizan una capacidad de detención sobrada.
El cuadro de instrumentos, contribuye a la originalidad del modelo. Es un panel totalmente digital, de mínimas dimensiones con forma asimétrica. Su situación está desplazada a la parte derecha de la pipa de dirección. Su información es muy completa, con varios parciales, rango, consumos, temperatura, marcha engranada, modo seleccionado, no se hecha nada en falta salvo un mayor tamaño en alguno de los indicadores numéricos, al menos para quien tenga algo de presbicia, como es mi caso.
El depósito es de 14 litros, que puede parecer poco, pero con sus consumos razonables dispone de una autonomía suficiente para no preocuparse constantemente de localizar la siguiente gasolinera. Según Yamaha 5,8 litros y una autonomía de 240 km, aunque nuestras medidas de consumo han sido algo superiores.
La MT-09 se ofrece en colores naranja (nuestro favorito), azul, gris oscuro y violeta.
Vamos a la prueba…
Primera opinión
Anibal Saiz
Ficha Técnica: 32 años, 92 kilos, 1,89m
Nivel: Aficionado a las tandas en circuito, piloto del manchego, monitor en cursos de conducción.
Salgo de casa, equipado para afrontar unos cuantos buenos kilómetros sobre dos ruedas y en buena compañía. Es una fresca mañana en la capital, me protejo del frío y de una nada deseada pero posible lluvia pensando, de camino a casa de José María, en el encuentro que iba a tener lugar. Había visto ya la MT-09, pero únicamente sobre el papel.
Poco o nada había leído sobre ella, mejor así, porque sin expectativas ni prejuicios la primera impresión es mucha más “impresión”!! Y así fue. Llegando a casa de nuestro compañero la vi de lejos, aparcada sobre la acera, parecía que estaba expuesta. No le quitaba ojo mientras me dirigía a ella con ganas de escudriñarla y analizarla de cerca.
Ya desde la distancia se intuye que no es “una naked más”, pero de cerca y en detalle se aprecia mucho mejor la personalidad de este modelo en cuanto a estética, diseño y componentes. A primera vista, parece mentira que sea una 850 (847cc), es una moto muy compacta, estrecha y ligera y si esto es así, es en gran parte gracias a su motor tricilíndrico que junto con el chasis “Diamante”, un doble viga en fundición de aluminio, son los elementos más diferenciadores y característicos del modelo. El basculante fabricado en aluminio se integra perfectamente y aporta incluso más personalidad al conjunto con un diseño asimétrico y un acabado, al igual que el resto de la moto, muy fino. Al bonito basculante encontramos anclado el amortiguador en posición casi horizontal.
El asiento, sin ser especialmente cómodo, es suficientemente espacioso, cumple con su condición y no le pongo pegas, si acaso puede pecar de ser ligeramente duro para largos recorridos, un uso que por otra parte no será el principal para esta moto y al que su escasa o casi nula protección aerodinámica contribuye verdaderamente poco. El colín se va afilando hacia el extremo posterior, donde encontraremos el moderno y original conjunto de leds que hacen las veces de luz de freno y de posición y que estoy seguro de que no dejarán indiferente a nadie. Otro rasgo inconfundible de esta MT-09.
En cuanto al panel de datos, no esta centrado, sino desplazado ligeramente a la derecha de la pipa de dirección, es totalmente digital y de un tamaño mínimo. Un punto negativo para la MT-09, en este sentido, es la dificultad para leer las cifras del tacómetro, demasiado pequeñas para poder fijarnos en ellas en marcha, no ocurre lo mismo con el velocímetro. He echado en falta la posibilidad de controlar la navegación del display desde los mandos del manillar ya que solo podremos hacerlo a través de un incómodo botón que hay en un lateral del propio panel. A pesar de su pequeño tamaño la información que muestra es muy completa ya que cuenta con ordenador de abordo y además de los datos que encontramos normalmente en el mercado como odómetro general, parciales, temperatura del motor e indicador de nivel de gasolina cuenta además con indicador de marcha engranada, mapping de motor seleccionado y consumo medio e instantáneo.
Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, otro punto a tener en cuenta es la escasa capacidad del depósito, con unos justitos 14 litros que Yamaha compensa con un consumo bastante reducido para unas prestaciones como las que nos ofrece este modelo. Si no le retorcemos demasiado la oreja nos será fácil mantener el consumo por debajo de los 6 litros (5,8 litros/100 es el consumo que yo he podido verificar en carretera, con una conducción alegre pero sin grandes alardes, lo que en las mejores condiciones nos proporciona una autonomía de poco más de 200 kilómetros, una cifra que se me antoja algo escasa, la verdad.
La primera sensación al subirme a esta MT-09 fue de estrechez, tenía un espacio disponible muy ajustado para mi. Pero hay que explicar que debemos por un lado tener en cuenta mi estatura de casi 190cm y sobretodo, que en el momento de subirme a la Yamaha acababa de bajarme nada más y nada menos que de la RT de Jose María con la que había hecho ya unos cuantos kilómetros. Por supuesto, el contraste tan importante entre dos motos tan diferentes en primera instancia me dejó “desnudo” -nunca mejor dicho- sobre esta naked. Sin embargo, a los pocos kilómetros y adecuando mi cuerpo y mi mente a las circunstancias me fui amoldando fácilmente a la Yamaha.
La MT-09 se podría considerar en algún aspecto radical, sobretodo por el brutal carácter del motor, pero también porque al subirte a ella pareciera que vas literalmente sentado en el eje delantero. Sin embargo la ergonomía no lo es para nada, la postura sobre la moto es bastante erguida y natural. La posición de las estriberas es adecuada incluso para largas piernas y permite abrazar el estrecho depósito con comodidad, gracias también a la forma del mismo, que en sus líneas laterales facilita el apoyo de la parte interior de las piernas.
La corta distancia entre ejes, la sensación de ir casi sobre la rueda delantera y el alto, ancho y cómodo manillar hacen que tengas una sensación de control total sobre la moto. Un arma de doble filo que por un lado podría dar una peligrosa sensación de seguridad y confianza a manos de los más inexpertos, pero que por otro lado otorga un control muy eficaz en el pilotaje y una transmisión muy directa y veraz de los datos que la moto nos envía sobre todo aquello que está ocurriendo ahí debajo, en contacto con el asfalto.
Es difícil no caer en comparaciones, no solo con modelos referentes en su segmento (si es que esta MT-09 se puede clasificar en uno solo de ellos) sino también con su hermana la FZ8. Pudiera parecer que ambos modelos compiten entre sí, pero lo cierto es que los conceptos que han llevado a desarrollar cada una de ellas son distintos, o eso me parece a mi. La FZ8 se muestra una moto más civilizada y de un carácter mas “apacible”, mientras la MT-09 es una moto contundente, con más potencia (115 cv a 10.000 rpm), más par (87,5 Nm a 8.500 rpm), estrecha, ligera, más corta entre ejes….. En definitva una moto muy compacta y ágil, con un motor con más carácter, mucha patada, lineal y lleno en todo el rango de revoluciones. Su carácter es una mezcla entre supermotard y streetfighter.
Tenemos a nuestra disposición 3 mapas de potencia diferentes. Mediante el botón “MODE” situado bajo el mando deslizable de encendido en la piña del puño derecho, cambiaremos secuencialmente entre los tres mapas disponibles:
A à STD à B
Cuando damos el contacto y desplazamos hacia abajo el control de encendido, el mapa cargado por defecto es el estándar o intermedio (STD). Se puede decir que el mapa por defecto, el STD, es el más equilibrado. El modo “B” es el más suave y el que sube de vueltas con mayor “tranquilidad”. La diferencia entre los modos A y B es incluso apreciable a simple vista si comparamos ambos en parado, dando pequeños acelerones en vacío veremos como el modo “B“ tiene una respuesta más civilizada que el modo “A” a la hora de abrir el gas. A mi juicio es el modo perfecto para llevar la MT-09 con tranquilidad y seguridad en condiciones de poca adherencia, como puede ser en asfalto húmedo. Esta es una moto muy potente, sobretodo y más que por sus 115cv (que no son pocos), por su relación peso/potencia. Y prueba de ello es el mapa “A”, en el que descubriremos lo que esconde realmente esta montura dentro de su corazón tricilindrico.
Un motor totalmente lleno de potencia y casi inacabable, muy divertido, reactivo y poderoso, en el que sin ningún esfuerzo y si abres gas sin contemplaciones, te vas a encontrar con la rueda delantera apuntando a las mismísimas nubes en un abrir y cerrar de ojos, comprobado, os lo aseguro. El carácter de éste tres cilindros es adictivo e invita a un pilotaje muy deportivo, sobretodo con las cotas geométricas que presenta este modelo y que te empujan a buscar carreteras de curvas de todo tipo. Aunque para mi gusto, y esto es una pega, demasiado brusco en el primer momento de apertura del gas, más que nada en el mapa más deportivo, el “A”. A pesar de la linealidad y progresividad del motor subiendo de vueltas en cualquiera de los tres “mappings”, en éste último pareciera que la reacción “a la rueda” en el primer momento en el que accionamos el acelerador electrónico ‘ride by wire’ fuera casi la de un elefante cabreado pegándonos un trompazo en el colín, lo que nos va a obligar a poner todos nuestros sentidos a la hora de salir de las curvas, verdaderamente no apto para novatos.
Y de la mano de un propulsor como el que nos ocupa no cabe esperar menos que un sistema de frenos como mínimo a la misma altura. La MT-09 monta un doble disco delantero de 298mm con pinzas radiales de cuatro pistones, a mi juicio más que suficiente para parar esta pequeña bestia. El tacto a la maneta es suave pero potente, sin vacíos y uno o dos dedos nos serán más que suficientes para detener nuestra máquina en cualquier circunstancia. El conjunto de las suspensiones me ha parecido bastante equilibrado, el amortiguador tal vez un poco duro para una conducción diaria y tranquila, pero he de confesar que me iba bien para una conducción muy deportiva y no cambié sus parámetros que por otra parte, seguramente se configuró previamente por otros probadores de esta unidad por lo que no estoy seguro de que su tarado fuera el de serie. La horquilla invertida, de 41mm de grosor, 137mm de recorrido y un dorado anodizado que marca el conjunto, se comportó más que aceptablemente en toda circunstancia, tanto en autovía a altas velocidades como en carreteras más reviradas y exigentes. El comportamiento de la moto en casi todas las circunstancias es muy estable, sobretodo en tramos revirados y sinuosos donde esta MT-09 encuentra su punto fuerte.
Parece que en Yamaha se han preocupado por traer a la calle una moto diferente al resto, un modelo ágil, equilibrado, con personalidad, carácter y a un precio ajustado y en mi opinión lo han conseguido. La MT-09 se te mete en las venas.
Si os acercáis al concesionario interesados por esta montura, tendréis la posibilidad de adquirir una unidad al PVP oficial de 7.899€ y de 700€ más si queremos la MT-09 equipada con ABS (8.599€). Un ABS que en esta ocasión no hemos podido probar, ya que la unidad que hemos disfrutado no venía equipada con este elemento. Pero en mi opinión, a título totalmente personal, la seguridad que aporta un sistema como el ABS en una moto que vaya a pasar la mayor parte de su vida en carretera, bien vale esos 700€.
Aníbal Saiz
Segunda opinión
José María Hidalgo
Ficha Técnica: 59 años, 83 kilos, 1,83m
Nivel: Rutero, sufridor de atascos, adicto a las carreteras de montaña, aficionado a las tandas en circuito.
Esta MT-09 estaba en nuestro punto de mira desde que se anunció, aunque diferentes circunstancias no nos han permitido probarla hasta ahora. Una moto de aspecto tan ligero, tan limpio y con un motor potente en el que se hace hincapié en disponer de un par motor importante y repartido por una amplia gama de revoluciones, con una postura dominadora, se presenta como ideal para hacer lo más divertido que se puede hacer con una moto, circuito aparte, devorar curvas.
En directo, su aspecto es aún más positivo de lo que parece en fotos. Se ve ligera y compacta, con mucha personalidad y un diseño limpio y original. A mi personalmente me gusta.
Al subirte, fácil sin necesidad de ser alto, con 1,70 o poco más, se puede manejar perfectamente. La postura es deportiva pero sin exageraciones. los mandos están muy accesibles y la vista desde el asiento es muy limpia, sin nada que te oculte la carretera, apenas ves algo de la moto. El asiento es firme pero no tanto como para que impida hacer kilómetros sin bajarte y, al ser estrecho delante y muy plano, facilita mucho moverte sobre él lo que minimiza el cansancio. Es muy estrecho en la zona delantera y permite que las piernas bajen bastante rectas con lo que se llega mejor al suelo. Incluso su ligereza permite inclinarla un poco en las paradas para usar un solo pié, sin que suponga ningún problema volver a levantarla tirando de su manillar o levantando el talón.
La postura de las rodillas es algo más abierta que en una supersport y el tronco se inclina hacia delante para sujetar el manillar lo necesario para que no se cargue la cintura, en resumen, postura de naked deportiva.
En parado se mueve con facilidad y da impresión de ligereza.
Coloco los espejos y quedan bastante bien, se ve razonablemente por ellos y, como luego compruebo, no reciben vibraciones que enturbien la imagen.
Para ponerla en marcha, deslizo hacia abajo el botón de paro y la moto responde inmediatamente con un sonido ronco. Al arrancar siempre queda seleccionado el modo STD, no lo cambio, meto primera con un cierto clonk y a atravesar la…
Ciudad, la moto es magnífica en casi todos los sentidos, pero en los primeros metros encuentro lo que considero su mayor defecto, el tacto del gas en el primer momento del giro del puño es demasiado brusco y no se hace agradable llevarla a muy poca velocidad por la ciudad. Tras atravesar unas cuantas calles para ir acostumbrándome, sin ser un problema importante, no acaba de convencerme y cambio al modo B. Está claro que este modo es el mejor para circular por la urbe, el tacto del gas se hace menos brusco y la conducción más fácil, sin que se eche de menos potencia o respuesta, sin embargo, quien busque la dulzura y facilidad de manejo del gas de una 600 ciudadana, no la va a encontrar en la MT-09, una moto que ya me empieza a indicar que no es para principiantes. Salvo por este detalle, la agilidad, ligereza y facilidad de desplazamiento en ciudad es impecable y la sensación de aceleración (incluso en el modo B) espectacular. Incluso en ciudad, notas en todo momento que llevas una moto pensada para producir sensaciones deportivas.
En atascos pasa muy bien entre coches, corta, ligera, ágil y con un manillar con la anchura justa es fácil ponerse en cabeza en cada semáforo. A la hora de hacer slalom entre coches parados, sin ser un problema grave, se echa en falta que la dirección gire un poco más, pero la anchura de las robustas botellas de la horquilla invertida lo impiden. Se llega bastante bien al suelo y su ligereza y la postura dominadora facilitan mucho su manejo al pararnos y a poca velocidad.
Las suspensiones y altura libre permiten subir y bajar aceras con facilidad y la pata de cabra es robusta y estable al aparcarla.
Por tacto de gas y capacidad de carga (salvo sacrilegios como ponerle un baúl) no es de las mejores opciones en ciudad pero, sin ser su mejor terreno, se desenvuelve perfectamente.
Por carreteras de montaña, ya en modo STD, la moto es un avión. Parece tener más cv. que los anunciados porque el motor responde con mucha fuerza desde abajo, acelera muchísimo y la sensación se incrementa al ir el piloto al aire y viendo tan poca moto por delante. Es muy divertida y deportiva y las suspensiones se comportan muy bién, aunque en carreteras de mal asfalto el amortiguador resulta algo seco, consecuencia lógica de ir anclado diréctamente al basculante. Es fácil meterla en la curva y toda la moto sigue a la rueda delantera con precisión o, mejor dicho, la rueda delantera va por donde quieres sin esfuerzo. La frenada es potente y dosificable, aunque conviene hundir la horquilla para apretar fuerte ya que tiene bastante recorrido, la sensación es intermedia entre una trail y una naked, lógico ya que su recorrido también lo es. La horquilla aguanta perfectamente, pero quizás se eche en falta la posibilidad de endurecer la compresión para mejorar la frenada. Si aprovechas bien la excelente retención del motor o te ayudas con el freno trasero para equilibrar la moto, la frenada da excelentes sensaciones desde el principio.
Cambiando a modo A se obtiene más respuesta en bajos y medios, aunque no he notado grandes diferencias. En ambos modos, solo mejoraría la transición al cortar del todo el gas y volver a acelerar, esos primeros grados de giro del puño producen una respuesta demasiado brusca, para mi gusto, y hay que acostumbrarse. Es una moto divertidísima para hacer conducción deportiva por curvas de montaña, pero no recomendable para novatos por lo enérgico de su respuesta.
Como en otras pruebas, para hacer algunas fotos de acción, nos desplazamos al circuito FK1 de Villaverde de Medina y aprovechamos el viaje de ida y vuelta para hacer un recorrido variado por carreteras nacionales y algún tramo de autopista.
De viaje
En autopista, sorprende por su aplomo, siendo una moto ligera, corta y sin carenado, esperábamos algo más de movimiento, pero no se le puede poner ninguna pega en este aspecto. Tampoco a la hora de negociar curvas rápidas. La pega es tan evidente como su falta de carenado, pero aunque se recibe mucha presión de aire cuando se va rápido, no es de las peores, la minicúpula y el cuadro asimétrico desvían algo de aire. A velocidades legales no hay ningún problema, pero por encima de los 140/150 km/h resulta cansada si no te agachas.
En las carreteras nacionales, adelantar es un juego de niños, acelera con fuerza casi a cualquier régimen y en casi cualquier marcha, no hace acercar el motor a su límite de revoluciones, al que llega con empuje, ya que lo mejor está en su zona media.
Hicimos unos cuantos kilómetros con asfalto mojado y, a parte de que una naked no es lo mejor para permanecer seco, nos dio mucha confianza, aunque con un motor tan explosivo tampoco me habría importado contar con algún tipo de control de tracción, imagino que esta opción no se ha tenido en cuenta en su diseño para conseguir un precio contenido.
El consumo, en un recorrido alegre por carreteras variadas, incluyendo unos 40 km de atascos del día anterior, se quedó en 6,16 litros a los 100, comprobados, lo que la dota de una autonomía teórica de 220 km. No es para tirar cohetes pero me parece suficiente para una naked de corte deportivo. Nosotros paramos con 202 km en el marcador y el range indicando 11 km de autonomía restante.
No está precisamente muy preparada para viajar con equipaje, sobre todo porque no ha sido pensada para brillar en este terreno pero, para paliarlo en parte, Yamaha ofrece unas maletas para situarlas colgadas del asiento del pasajero que no estropean demasiado su estética y una amplia bolsa sobre-depósito dentro de su gama de accesorios.
Ya en el circuito FK1, con un suelo húmedo que iba secándose poco a poco, pudimos disfrutar de su ligereza y aceleración. También de la facilidad para moverse sobre ella, sujetarse con la pierna exterior al descolgarse, su postura deportiva, el control del manillar y su precisión en la trazada. Aunque, en un circuito tan revirado y lento, volvía a molestar la brusquedad al cerrar gas del todo y volver a abrir, lástima porque todo lo demás es perfecto para un circuito de curvas lentas y enlazadas como este.
Conclusiones: Esta moto no se puede calificar de sosa en ningún aspecto, todo lo contrario. Es un modelo original y distinto, con un motor que impresiona por su respuesta, que proporciona unas sensaciones incluso por encima de lo que indica su generosa cifra de potencia , con una gran parte ciclo, buen equipo de frenos y una relación potencia/peso a la cabeza de su segmento. Resulta muy divertida en conducción deportiva, con una precisión y aplomo por encima de lo que hace pensar su ligereza. Su imagen es radical, compacta, ligera y me ha encantado. Una moto que procura a su piloto sensaciones intensas, pero cuya respuesta no se puede calificar de "amable", no es recomendable para novatos, no solo por su potencia, sobre todo por como la entrega en la primera apertura del gas.
El precio, como ya ha citado Anibal, es muy contenido para lo que ofrece este modelo: 7.900€ incluyendo un mes de seguro gratuito y 700€ más si la pides con el, siempre recomendable, ABS.
José Mª Hidalgo
Fotos de la MT-09
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