Que bailen Las Gordas. Ultra & Vision - Rumbo al Sur
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La autovía sureña reverberaba con un calor prematuro de Junio que cegaba a los conductores con su resplandor reflejado en el cereal. Apenas cien kilómetros de monotonía como un obligado peaje para escapar de la vorágine urbana, para empezar a adentrarse en una ruta sin itinerario, únicamente con el difuso rumbo abierto hacia el lado austral del horizonte. Parada para repostar los dos cetáceos de la carretera y para suavizar el reseco acumulado en las gargantas de sus motoristas. Antes de cruzar el umbral del restaurante construido al costado de la gasolinera, un personaje de relato costumbrista les salió al paso con un ceceo tan marcado como el tórrido moreno de su tez.
-No “ce” preocupen, que las motos “ce” quedan bien “vihilás”.
Apenas si habían dejado los cascos sobre una silla, Moriwoki resopló:
-No sé cómo lo hago, el caso es que siempre me toca probar las motos de mayor protección con todo el calor, y en invierno, cuando hiela o nieva, las naked.
-¿Las naked? –preguntó El Nota con un marcado gesto de extrañeza.
-Sí… las motos sin carenado, sin protección.
-Ah, ya.
-Las motos desnudas –continuó tras comprobar el efecto de su aclaración-. Pues sí, el caso es que siempre las pruebo en invierno, no sé cómo lo hago.
-Pues en invierno, la mía va muy bien. Hay veces que de noche y con mucho frío se agradece casi como un coche.
Moriwoki levantó las cejas sorprendido por un recuerdo que había emergido en su pensamiento desde su encuentro con El Nota.
- No es verdad… -y quedó pensativo.
-¿No es verdad el qué?
-Que sólo haya probado nakeds en invierno. Ahora me acuerdo de que precisamente hice la prueba de tu moto, ni más ni menos, en el viaje más helador que recuerdo haber hecho nunca. Lo titulé “Un Viaje Lunar”.
-¡Vaya, eso sí que es una sorpresa! Ahora entiendo por qué no te he impresionado cuando te he enseñado mi Vision en el bar. Así que ya la has probado…
Moriwoki asintió con el reconocimiento de una absurda culpabilidad.
-Pues, la verdad, me muero de ganas por conocer la historia.
-Bueno… Es bastante larga.
-Soy todo oídos.
-¿Lo dices en serio? ¿De verdad la quieres escuchar?
Moriwoki chascó la lengua, se acarició la barbilla y, finalmente, terminó sacando un bolígrafo de su chaqueta mientras sugería:
-Lo he pensado mejor: Te voy a dar el enlace y lo lees en nuestra página cuando tengas un rato tranquilo. Toma, es éste:
