El Show de la ZX-10 Biposto: Pilotaje a Dúo

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De la misma forma que El Mundial tiene su particular espectáculo a dúo, de la mano de Randy Mamola y la Ducati Desmosedici Biposto, en el CEV tenemos nuestro propio espectáculo biplaza. Lo describimos con todas sus peculiaridades en este reportaje.

                                                        KAWASAKI ZX-10 BIPOSTO


Lo hemos visto repetidas veces en cortas secuencias con las tomas más espectaculares y sobre todo hemos tenido la oportunidad de recrearnos con esas piruetas y acrobacias equilibristas durante los shows televisivos que, a propósito del Gran Premio americano, ha montado El Ente Público hasta ahora cada vez que El Mundial ha visitado la pista de Laguna Seca.
Por un lado, dominio, temple, cálculo y control; por otro, experiencia, intuición, talento e imaginación. Todos estos ingredientes parecen imprescindibles para montar la exhibición que se muestra en el entreacto de cada carrera de El Mundial; sin embargo hay uno más que se antoja como esencial y que debe anidar en el propio carácter de un piloto tan peculiar:
Ser un tipo divertido. Muy divertido.
¿Alguien puede recordar en la historia de los Grandes Premios a un piloto más divertido que Randy Mamola?

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Sí, Randy Mamola, el eterno segundo; también apelado como “El anfibio” por su asombrosa destreza bajo la lluvia. Tal vez Barry Sheene se llevaría la palma entre los simpáticos y también entre los transgresores, ¿pero divertido hasta el extremo de Mamola, un piloto que llegó a ser denostado por más de un cronista –y por alguno de sus rivales- al tildarle literalmente de “payaso” por obsequiar al público con cabriolas y figuras de fantasía para eludir el aburrimiento de unas “vueltas de la basura” pilotando en tierra de nadie, solo, hasta cruzar la meta?
Sí, efectivamente el Show de la MotoGP a dúo parece hecho a la medida de Randy Mamola.
Bien, en España, en nuestro CEV, contamos con una particular versión de la Desmosedici Biposto de El Mundial personificada en una Kawasaki ZX-10, como la vigente campeona de Stock Extreme, y con el mismo apellido que la italiana. Una ZX-10 Biposto que pilota un personaje que, evidentemente, no proyecta la fama y popularidad del pecoso kaliforniano, pero que sin duda cuenta con todos esos atributos necesarios para tomar los mandos de este espectáculo, incluido, por supuesto, el apelativo de “Un Tipo Divertido”. Sí, porque ésa, la diversión, es prácticamente la única motivación que lleva a Manolo Villaseñor a montar el espectáculo con esta Kawa biplaza para invitados insignes y notables asistentes en cada carrera del Campeonato de España.

Hablemos de la máquina:

La ZX-10 Biposto no ha sufrido ninguna modificación esencial; incluso el freno trasero, a pesar de lo que cabría pensar, es de estricta serie, ni siquiera monta un latiguillo metálico. La realidad es que con este show no se busca ningún tiempo, ninguna vuelta rápida, sobre todo teniendo en cuenta que nunca llega a dar una completa, ni mucho menos una lanzada.
Efectivamente, el espectáculo de la Biposto arranca justamente delante de la parrilla formada para la carrera. Al pasear por la línea de salida el cartel de “3 Minutos”, Manolo Villaseñor y su pasajero suben a la ZX-10 para dar la vuelta al trazado y terminarla entrando directamente en el pit line.

caballito biposto

Manolo Villaseñor.- A la moto de serie se le ha cambiado el muelle del amortiguador trasero, sustituyendo el de 8,5 mm que trae de origen por uno de 16; se ha adaptado la carrocería al circuito montando un carenado de fibra y también el escape, instalando uno de competición. Finalmente se ha atornillado un doble asa al tapón del depósito para que el pasajero pueda agarrarse con firmeza. Se debería de haber tocado la horquilla, pero como la moto no es sólo para dar espectáculo, tampoco se le hace una puesta a punto demasiado extrema. Los neumáticos son los mismos que montan en la copa Kawasaki, con100 gramos más delante y 200 detrás, y lo que sí hacemos es ponerles calentadores.

Hablemos del piloto-porteador:

Manolo Villaseñor: Ganador de la Challenge Yamaha en la temporada 2.001, categoría R-1 en la zona de Madrid. Nos dice que en la manga nacional de ese mismo certamen sólo pudo hacer cuarto al correr resentido por una caída anterior. Piloto destacado del entrañable Trofeo del RACE con dos terceros en años consecutivos. Su sentido de la diversión en las carreras llegaba hasta el extremo de proyectarlas a la inversa que cualquier piloto: Manolo Villaseñor entrenaba en las carreras del CEV con neumáticos de dibujo para después competir en el Trofeo RACE. Posteriormente centró su actividad en las pistas enseñando como monitor de la escuela Action Team y disfrutando como piloto probador para la prestigiosa revista La Moto.


Antes de arrancar


Aunque pudiera pensarse que Manolo da toda una lección a cada pasajero de cómo debe de comportarse en marcha antes de subir a la ZX-10 Biposto, lo cierto es que el invitado de turno se monta sin más y se agarra al asa del depósito. La única explicación que recibe es la de que el Show de la ZX-10 Biposto está concebido únicamente divertirse y nunca para pasarlo mal. Manolo tan sólo pacta una seña con su eventual pasajero.

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Manolo Villaseñor.- Sólo les indico que si en algún momento lo están pasando mal, que se suelten del asa y que se agarren a mí. Entonces yo aflojo y no hay más; porque no se trata de demostrar nada a nadie y sí de que estamos ahí para pasarlo bien. También les advierto de que, si no llevan mucho tacón en la bota, es posible que el pie se les vaya hacia adelante en las frenadas; eso es algo que noto enseguida porque dan con mis talones, aunque no me molesta. Lo cierto es que hasta ahora nadie lo ha pasado tan mal como para agarrarse a mí.

En movimiento

Cuando el pasajero acompaña sincronizadamente, logra un buen acople con el piloto y la máquina, el repertorio completo es un tanto espontáneo, lo que surja, ya que, como dice Manolo, se trata de una actividad presidida eminentemente por la diversión.

Manolo Villaseñor.- La primera frenada me sirve de referencia para ver ya un poco por dónde va a ir el de detrás. Veo si hace movimientos raros, o si te va a ayudar, que no te ayude demasiado, porque te puede descolocar. Con todo ello, ya sé si con ese invitado se podrá ir algo más deprisa y si podremos hacer cosas más variadas.
En cierta ocasión, en el circuito de Albacete, se subió un tipo de 120 kilos que se puso el único mono que tenemos de la talla 64. Cuando llegamos a la curva de El Garrote (ángulo cerrado), no se le ocurrió otra cosa que descolgarse para ayudarme a entrar en el viraje. Me hizo pasar un buen apuro, porque, como es de imaginar, la suspensión se hundió por completo. Al final, afortunadamente, pude controlar la moto.
Ha habido otros que, yendo con la moto a una rueda, se han soltado de una mano para ir saludando; lo que supone un movimiento con el brazo que te descoloca y te obliga a bajar. También es muy frecuente que el pasajero escale por tu espalda en las frenadas; pero en algún caso han ido más allá: Dando la vuelta a Jerez con una chica detrás, tuve que soltar el freno porque me rebasaba literalmente por encima.
Luego el caso del Alcalde de Cheste, que es de los que intenta mantener la moto recta, vertical: me dio una paliza para poder ir entrando en todas las curvas. Otra cosa curiosa me ocurrió cuando llevé a Niurka Montalvo: La escuchaba dar gritos y no sabía si eran de alegría, de sufrimiento o de qué eran; y al final, viendo que no se movía ni hacía ningún gesto, resultó que es que se lo estaba pasando fenomenal.

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El pilotaje a dúo

Las inercias con dos plazas son otras y, por tanto, la manera de controlar la Biposto al completo es muy diferente, y eso contando con un pasajero que se sincronice bien con el piloto. Los cambios de dirección son mucho más lentos, y para que resulten rápidos y efectivos tienen que hacerse siempre con la moto frenando. Sin embargo, al acelerar con dos plazas, resulta mucho más fácil levantar la moto y cambiarla de trayectoria. Por otro lado, no se puede hacer una frenada de la misma forma que pilotando en solitario porque se retorcería toda la moto. Se debe ser mucho más suave.

MV.- Para darse una idea de hasta dónde se puede llegar, digamos que si consigues compenetrarte con el de atrás -como he llegado a hacerlo con un amigo- que me ayudaba sincronizando los movimientos, él también puede llegar incluso a tocar con la rodilla en el suelo. Se puede ir mucho más de prisa de lo que la gente se imagina, aunque no puedes tirar el tronco al interior, no te puedes mover mucho porque los brazos del que va agarrado atrás no te dejan. Lo cierto es que no sueles tocar con la rodilla, como mucho en las dos últimas curvas de la vuelta.


El espectáculo

La levantada de rueda es posiblemente la figura más clásica y también la más espectacular. Manolo suele hacerlo al salir en primera para cambiar a segunda con la nariz del carenado mirando al cielo. Y así se acaba la recta (hay que tener en cuenta que una ZX-10 hace más de 200 en esa marcha). Pero a la hora de bajar la rueda hay que tener cierta precaución porque se suele producir un fenómeno muy llamativo.

MV.- Resulta que cuando levantas la moto, la velocidad es de pongamos 70 por hora, y a la hora de bajar estamos a más de 200. Entonces tienes que guardar la precaución de que la moto vaya recta porque al tomar contacto la rueda delantera con el suelo, sufre un acelerón muy brusco que llega a sacar humo de la goma y a hacer chillar el neumático: el mismo efecto que se ve en el aterrizaje de un avión. La longitud del Caballito que hagas en la recta depende de cómo vaya el de atrás. Si se asoma y se gira, no puedes hacerlo muy largo, pero si se queda quieto detrás, puede durar toda la recta.

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Prestaciones sorprendentes

Sin embargo, a pesar su carácter exclusivamente lúdico y exhibicionista, no hay que despreciar las prestaciones en pista de la ZX-10 Biposto a plena carga. Cabría pensar que el lastre de un pasajero podría variar la geometría de la moto hasta convertir el pilotaje a dúo casi en un paseo por el circuito. Nada más lejos de la realidad.

MV.- Sólo en una ocasión llegamos a dar tres vueltas completas en las que nos tomaron el tiempo de una salida lanzada. Fue en Albacete y marcamos un 1:47, suficiente para colocarnos en la parrilla de 600 de un campeonato autonómico. Y aunque ya digo que nunca te planteas bajar los tiempos, lo cierto es que las frenadas sí que son muy parecidas. Es verdad que el que sube se sorprende, pero no tanto de la aceleración, porque al ir cargada con dos plazas la moto tiende a levantarse con demasiada facilidad, ni tampoco del paso por curva, que aunque se llegue a tocar con la rodilla, no es lo mismo que pilotar solo.

Cuando no levanta la rueda, es muy común alcanzar los 250 en las rectas; y en Motorland ha llegado a leer en el marcador de serie de la ZX-10 la velocidad máxima que ha alcanzado: 270. Aunque la velocidad punta no es una experiencia realmente llamativa, lo que realmente llama la atención, como asegura Manolo, es la frenada.

MV.- Lo que más les sorprende a los invitados es la frenada, y eso que el freno trasero no se usa demasiado, porque también se llega a levantar de atrás con dos plazas, entrando algunas veces un poco de lado…, aunque eso también le gusta a la gente. Una piloto aficionada que subió conmigo me comentó que le había cambiado los esquemas, porque me decía: “Primero paso contigo mi referencia de frenada, luego paso la referencia de un amigo, y cuando creo que ya vas a frenar, resulta que la moto hace todavía unos metros más”. En algunos cursillos, que también subimos al alumno, hemos llegado a pasar en la frenada a pilotos que tenían muy bien entrenado el circuito.

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Su homólogo

Randy Mamola y Manolo Villaseñor no han tenido aún oportunidad de mantener una charla para intercambiar impresiones sobre su particular experiencia, sin embargo, en lo que sí han coincidido es en llevar atrás a los mismos invitados. Curiosamente, Cristina Jordá (expareja de Fonsi Nieto) llegó a afirmar al bajarse de la ZX-10 Biposto que había ido más rápido con él que con el americano. Manolo -todo modestia en su abierta sonrisa- argumenta que la única justificación que hay para ese comentario es que la experiencia con él era mucho más reciente.


MV.- Nunca he tenido ocasión de conversar con Randy Mamola. Sí es cierto que le he visto porque su hijo ha venido a correr aquí, a España, pero no he tenido la oportunidad de hablar con él. Y claro que me gustaría comentar con él un sinfín de detalles de las carreras, y también sobre las experiencias que hemos tenido los dos en las Biposto; aunque esto siempre sería salvando las distancias.

Manolo Villaseñor nos comenta que nunca ha sufrido ningún susto en estas exhibiciones, entre otras cosas porque, normalmente, pilota apenas a un 70% de sus posibilidades. Lo cierto es que al eventual pasajero le sobra con tan sólo un 50% de ese magistral pilotaje para vivir una excitante e inolvidable experiencia. Manolo Villaseñor justifica esta impresión diciendo que en la plaza trasera de la moto todo se vive con muchísima más intensidad, casi de una forma exagerada. Y remata apostillando:

MV.- Yo, conmigo mismo, nunca subiría.

Tomás Pérez