BMW R 1200 RS: Turismo y diversión no están reñidos - 2ª Opinión
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Probador: Jesús Bonillo
Ficha Técnica: 1,73 m, 79 kg, 46 años
Nivel: Alumno aventajado en otro tiempo que ha pasado a ser monitor de la Escuela de conducción Super7.
De principio, debo decir que me he encontrado con una moto viajera muy divertida, a la que me he quedado con ganas de haber hecho una buena tirada de kilómetros. De diseño muy moderno y sobre todo estética atractiva, un aspecto en el que hoy en día se esmeran particularmente todas las marcas. En el apartado del remate y del detalle, como todas las BMW, no sólo no le encuentras ni un fallo, sino que sirve para mostrarse, cuando la observas minuciosamente, más seductora todavía.
Posición
A la hora de sentarme, yo, que no soy muy alto (1,73m), me he encontrado muy cómodo y seguro, al llegar sin problemas con los dos pies al suelo. Al subirlos a las estriberas, sientes los pies bien afianzados, sobre una goma que no desliza en absoluto.
El asiento resulta muy cómodo, incluso blando para el conductor, mientas que en la plaza del pasajero se siente algo más duro, aunque no por ello menos cómodo, según me han comentado los acompañantes que he podido llevar; y ya que estoy con este asunto, ellos mismos me han comentado que la han sentido como una moto, no sólo cómoda, sino también segura.
El manillar se sitúa a una altura ideal para mi estatura, dejando el tronco en una posición cómoda y viajera. Las piernas quedan semi flexionadas sobre las estriberas en un grado con el que parece que no vayas a cansarte nunca, y muy bien resguardadas del viento por las formas del depósito. En cuanto a la cabeza, decir que mientras me mantenía quieto a un ritmo constante de autopista, la sentía perfectamente acoplada a la carrocería de la R 1200 RS; eso sí, si empezaba a moverla a un lado y a otro –la verdad es que soy una persona bastante inquieta-, con la cúpula en la posición más baja, sentía las turbulencias del viento cortado por el carenado; algo que quedaba totalmente resuelto para mí subiendo la cúpula a su segunda posición, la más alta.
En cuanto a la palanca de cambio, calzando un 41, no he tenido problema para manejarla con soltura y precisión, en cambio sí he encontrado algo distanciada la del freno, llegando a pisarla prácticamente con la puntera de la bota, aunque la suavidad con la que se acciona facilita un tacto suficiente para graduar con precisión la frenada sobre la rueda trasera.
En Marcha
Ya he comentado que me ha resultado una moto divertida por su agilidad. Al entrar a una rotonda, invita a hacer con decisión el contra manillar y a tirarla mucho más de lo razonable en la vía pública. En el uso cotidiano, haciendo gestiones y traslados de punta a punta de la ciudad, me sorprendió la soltura con la que se mueve entre los coches y el reducido espacio que necesita para dar media vuelta, diría que como cualquier maxiscooter; un comportamiento que me ha llamado la atención dados su tamaño y volumen.
Motor
El sonido de la admisión es dulce, muy sonoro, ronco, y cuando pasas de las cuatro mil rpm, se vuelve más bronco aun, haciendo girar la mirada a algún que otro un transeúnte…, o, es más, yo diría que en según qué ambiente, es una “tronchacuellos” por resulta tan llamativa como admirable para cualquiera que le gusten las motos, y no por servir, a la vez, de molestia a quien le son indiferentes (rara avis). El motor tiene muchísimo tirón…, pero casi prefiero hablar de ello al describir las sensaciones del nuevo cambio.
El Cambio
Mecánicamente, puedes conseguir que sea muy dulce con el tacto tan fino que ofrece la maneta del embrague, pero en más de una ocasión, el pasajero se quejó por el potente tirón con el que empuja el bóxer. Ahora bien, apoyándonos en el nuevo cambio automático, consigues reducir ese tirón que se produce cuando pasas a una marcha superior de forma sólo mecánica, dejándose oír un agradable sonido de perfecta sincronización.
Al reducir, me sorprendió gratamente comprobar que, engranando una marcha inferior, se repite el mismo sonido de sincronización, y sintiendo una suavidad al reducir que facilita mucho la conducción. Ojo, porque invita a abandonarse, acostumbrándose a la comodidad del automatismo, y hacerte un poco, cómo decirlo, algo vago en la conducción de la moto; aunque para eso, cada uno es cada uno.
La Frenada
Como he comentado, la palanca de freno da la sensación de estar un punto alejada, sin embargo, a la hora de hacer presión, el ABS interviene de una forma muy suave, ajustando muy bien el límite de la frenada.
Hablando del tren delantero, el tacto de la maneta es fino y muy progresivo, conduciendo normalmente, volviéndose sólido y contundente, en caso de ser necesario, dando una gran seguridad, transmitiendo una absoluta confianza. En cuanto a la horquilla invertida, me sorprendió su capacidad de absorción al llegar algo apurado, frenando, al encuentro con uno de esos vigilantes que no vi por tener borrada su pintura, y que construyen los ayuntamientos sobre el asfalto para aplacar la velocidad de los conductores.
Información
Los sistemas de información aparecen cuidados de una forma impecable, siguiendo la línea de BMW, con una pantalla líquida que cambia de tonalidad al pasar por cualquier túnel. Una información muy extensa, muy legible y de un manejo muy intuitivo.
El detalle de la llave de proximidad resulta todo un acierto para no rayar depósitos u otros elementos con el llavero, aparte de evitar distracciones con el revoloteo de otras llaves, o el propio llavero, a merced del viento.
Para concluir, sólo me resta agradecer a Super7moto.com el que me hayan brindado la oportunidad de probar y disfrutar una moto como ésta.
Happy trail and Happy Hollidays.
Jesús Bonillo
