Prueba Moto Guzzi California Touring - Prueba de un rutero I
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Probador 3: José María Hidalgo
Ficha Técnica: 59 años, 83 kilos, 1,83m
Nivel: Rutero, sufridor de atascos, adicto a las carreteras de montaña, aficionado a las tandas en circuito.
EN CLAVE DE RUTA
Hacía meses que no me subía en una custom y al enterarme que mis compañeros de “El 7 Grasiento” tenían esta preciosidad para hacer su prueba a fondo, les pedí, con educación por supuesto, que me la dejaran una tarde. Con su habitual amabilidad me buscaron un hueco pero a condición de que escribiera algo sobre ella uhm… ¡trato hecho!
Como quizás sepáis, soy fundamentalmente un rutero y más versado en GTs, nakeds, trails y deportivas, por lo que los customers no hagáis mucho caso de lo que diga, mi opinión es la de un lego. He probado unas cuantas, pero soy mas experto en babear viéndolas paradas en la calle que en hacer kilómetros con ellas.
Dicho esto, voy al grano.
Puntual, a las tres de la tarde, estoy en casa de José Ángel, impaciente por subirme a la California. El primer impacto que recibo al bajar al garaje es el de una moto muy grande y aparatosa, su color oscuro, acentuado por la poca luz, me recuerda inmediatamente las películas de gansters, perseguidos por policías con su gorra y las ray-ban como única protección. Claro que si hubiera sido blanca, el otro color posible, este efecto habría sido aún más acentuado.
Me subo, calculo las distancias de todos los mandos, me mentalizo a llevar los piés más adelantados que las rodillas, meto primera con un desplazamiento de palanca y un clock más acusados que en mis motos habituales y salgo del garaje.
Me paro para despedirme y observar mejor la moto, con luz mucho mejor, sigue teniendo ese aire policial, pero brilla al sol que da gusto y me parece preciosa. Pienso que quizás alguno de mis compañeros le ponga alguna pega a algún plástico, no se, pero la inmensa mayoría de las motos que llevo están llenas de ellos y lo cierto es que ni miro de que está hecha cada pieza, para mi, si hay alguna pieza indebida, da el pego. Vamos, que me gusta mucho.
Vuelvo a subirme y acabo de tomar distancia con el pedal de freno y la palanca doble del cambio, no quiero pisar nada sin querer durante mi breve prueba. La postura es muy buena para mí, en otras custom que he probado (no en todas) llevo la espalda demasiado recta y no me es cómodo, me acabo cansando más que, por ejemplo, en mi RT. En la California voy recto, más que en cualquier GT, pero no tanto como para que me moleste, la postura me resulta cómoda para devorar kilómetros. El manillar, muy ancho por supuesto, también está colocado de una manera lógica, se llega muy bién a él y no te lo clavas en el hígado a la vez que te dislocas el hombro contrario para girar en cada esquina.
Unas cuantas rotondas y calles estrechas por Pozuelo y Majadahonda me colocan en la carretera a El Escorial ya bastante adaptado a la ergonomía de la moto.
Enseguida he notado que la moto va muy bien a ritmo lento, el motor responde bien desde 2.000 rpm, y no va dando tirones, no se notan tanto las pistonadas como en algún típico motor de su competencia, lo que para conducir despacio es una ventaja. El embrague se acciona con suavidad, el cambio tiene un recorrido largo y requiere mucho desplazamiento de la puntera para subir una marcha, pero para eso está la doble palanca y me acostumbro rápido a subir y bajar marchas a pisotones. Usado así, el cambio funciona perfectamente y no he tenido un solo fallo ni punto muerto indeseado en toda la prueba. El deseado se encuentra fácil una vez que tienes una mínima práctica. Las primeras pruebas con el freno a poca velocidad dan una muy buena impresión, que se confirma posteriormente usándolo a mayor velocidad, frena mucho y muy bién a pesar de su tamaño y tonelaje, su frenada está casi a la altura de las GTs pesadas de última generación.
Pienso en que hacer con ella en las 5 horas que me quedan por delante, por supuesto un viaje. Como a los pocos días tenemos programado un curso de conducción en el circuito FK1, al que van a acudir unos cuantos alumnos sobre customs grandes, alguno sobre una Road King directamente competidora de esta California Touring, me decido a viajar a Villaverde de Medina para darme unas vueltas al circuito y poder comprobar de primera mano las dificultades que pueden tener nuestros alumnos sobre motos de estas características en un circuito tan revirado como ese.
El viaje me lleva por el puerto de Galapagar con sus curvas de doble carril en subida, en general muy acentuadas. Al ritmo adecuado, la California se deja llevar de maravilla, entra muy bién en la curva y se mantiene en la trazada. Con su ancho manillar es fácil cambiarla de dirección a pesar de su peso, distancia entre ejes y su neumático trasero de 200 mm. (aunque viendo lo que se monta en algunas Custom ya no me parece tan exagerado).
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