Prueba Kawasaki Z900RS, esencia retro en eficacia moderna - Prueba de un Rutero

Escrito por José Angel, Mariano, José María el . Publicado en Pruebas de motos

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Rutero
:
Mariano Caballero

Ficha Técnica: 
50 años, 71 kilos, 1,75 m.

Nivel: 
Ruteroadicto, chiflado por la moto y por las carreteras ratoneras. Alma de viajero.





No he tenido mucha suerte a la hora, o mejor dicho en el día, de probar esta emblemática Z900rs. Era previsible, estaba más que anunciado, e incluso miembros de la Guardia Civil, una vez ya en marcha, me advirtieron de la previsión de lluvias, con probabilidad de tormentas, y de rachas fuertes de vientos durante todo el día, pero nada de eso me iba a impedirme probar esta belleza. Como bien les dije, con todos mis respetos: “No me ha convencido mi mujer, no lo vais a conseguir vosotros”, y es que estaba completamente convencido de que, si no me lo prohibían, no podía dejar escapar la ocasión de probar esta moto, conmemorativa de la mítica Z1 que, si bien me pilló muy “pequeñajo”, aún para cuando tenía 10 u 11 años, seguía siendo un motón, que ya por entonces sobrepasaba los 205 km/hora de punta (realmente digno de admirar, además teniendo en cuenta que también había que pararla, y los frenos de entonces no tienen nada que ver con los de ahora).
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Algunas curiosidades de la Z900Rs respecto a la Z1 de 1972:
- La Z1 en 1.972, costaba en USA $ 1.895. Las calculadoras estadísticas que puedes encontrar en internet, dicen que esa cantidad de dólares en 1972, equivalen a unos 11.500 – 12.500 dólares actualmente, por lo que, atendiendo a su precio actual, podemos decir que, más o menos, no ha subido ni bajado de precio con respecto a la Z900RS.

- La máxima potencia la alcanzan ambas, curiosamente, a las mismas 8.500 rpm. El par máximo, llega 500 rpm antes en la “nueva Z1”

- Los cuadros son realmente similares, usando acero en ambos casos, con una ligera diferencia: en la RS fue diseñado por computadoras en lugar de por hombres, y soldados por robots, en lugar de por otros humanos.

- Sería relativamente fácil apreciar las diferencias entre el motor antiguo y el nuevo, incluso desde el asiento, pero esas diferencias no serían tan grandes como las que se podrían experimentar a la hora de conducir ambas y compararlas, pues son abismales las diferencias existentes en el chasis, las horquillas (invertida en la RS), la suspensión trasera y, sobre todo, los modernos neumáticos radiales de los que podemos disfrutar actualmente. ¿Imaginas comparar el único disco de la Z1 con su endeble pinza con los dobles discos y pinzas de 4 pistones de la actual RS? Tanto la potencia como la dosificación son incomparables. El ABS creo que ni siquiera existía en las naves espaciales de 1972

- La Z900Rs pesa aproximadamente un 14% menos que la Z1

- La capacidad de combustible de la Z1 era superior en aproximadamente 1 litro (18 litros contra los 17 de la actual Z9000RS)
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Empezando por lo primero, que no es otra cosa que “lo que vemos”, esta moto, ahora que están teniendo gran aceptación las “retro”, es realmente bonita. Puedes tirarte un buen rato mirándola, o admirándola, que continuamente descubres detalles agradables, atractivos. A mí, personalmente, me han encantado la combinación de colores del modelo de la prueba, muy acordes, además, con la estación del año en que nos encontramos, y la calidad de la pintura es claramente apreciable.

Si la ponemos junto a la Z1, es clara la intención de la marca japonesa, pues el parecido es realmente sorprendente, apreciándose sobre todo en el depósito (en forma de lágrima) y en el “colín”, prácticamente idénticos.

Pongámonos manos a la obra de una vez, ¿no?, que parece que haya puesto de excusa la previsión de mal tiempo para retrasar la puesta en marcha de este tetracilíndrico.

El arranque es inmediato, casi sin vibración, y de un sonido muy agradable, justo en intensidad y ligeramente ronco.

Con mi 1.76 es fácil subirse y llegar con ambos pies al suelo.
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Antes de seguir contando sensaciones y apreciaciones, debo aclarar que en mis últimas dos semanas he tenido la suerte de rodar más de 2.000 km a lomos de una R1200GS Adventure nueva, en muy diversas situaciones, desde autopistas a circuito, pasando por carreteras muy ratoneras también, por lo que mis apreciaciones se pueden ver ligeramente influenciadas por esta experiencia previa.

La posición de conducción, tanto al subir a la moto como una vez puesto en marcha, corresponde a los esperado en una moto “clásica”: manillar elevado y ancho, y estriberas sensiblemente bajas. Es una posición o ergonomía muy similar a la de una Trail, algo menos cargado de brazos de lo habitual y esperado en una naked actual. Esto, facilita mucho su manejabilidad, como ya comprobaremos más adelante.

El mullido del asiento es adecuado. En mis casi 300 km de prueba (escasos para mi desgracia), el asiento me ha resultado considerablemente cómodo.

Las piñas son fáciles de manejar, sencillas e intuitivas, las manetas son regulables, y los espejos son a imagen y semejanza de la clásica Z1. En la piña izquierda se encuentra la botonera que nos sirve para seleccionar el tipo de control de tracción (¡sí, dispone de control de tracción!) y para la consulta de la información que nos ofrece la pequeña pantalla que se encuentra entre los relojes, y que nos da más información de la habitual en motos de este tipo, disponiendo de la siguiente información: temperatura del motor, nivel de combustible, cuentakilómetros (con dos parciales independientes), marcha engranada, temperatura exterior (con aviso de hielo en caso de temperatura inferior a 4 grados C), consumo medio, consumo instantáneo, nivel de control de tracción seleccionado e indicador de conducción “ECO”.
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En cuanto a los relojes analógicos, son muy similares a los de la Z1, con los números con la misma o muy parecida serigrafía. Realmente son detalles que se han cuidado para hacer de esta moto una verdadera retro, aunque con tecnología actual.

Ya “visualizada” y acomodado a sus mandos, engranamos la primera (clásico “clonck”) tras accionar un suavísimo embrague, de “mantequilla pura”, realmente agradable. Después de la primera, el resto de marchas se engranan con una suavidad exquisita, lo que ayudado por el mencionado dócil embrague, hace que la subida/bajada de marchas sea algo muy agradable y nada cansado, ausente total de esfuerzo.

La manejabilidad de la moto en parado, y a baja velocidad es destacable. Sí me ha sorprendido (por esperarme más) el radio de giro. No es que sea escaso, pero sí menor de lo que me esperaba en una moto de este tipo.

Una vez en carretera, a velocidades hasta 100 km/h, se soporta perfecta y cómodamente su “desnudez”. Hasta 120 km/h, exige un ligerísimo esfuerzo, y a más velocidad mantenida, simplemente resultará algo más cansado. El inicio de mi ruta contaba con unos 35 km de autovía/autopista, así como los 30 finales. Evidentemente, no es su hábitat natural, pero a velocidades totalmente legales, puedes devorar kilómetros con ella sin cansancio y disfrutando del paisaje… como un clásico “gentleman”. Las condiciones climáticas y del asfalto tampoco permiten ponerla un poquito a prueba en este medio, pero dudo que en curvones a velocidades que se acerquen a la pérdida masiva de puntos, nuestra RS se descomponga.
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Y llegamos a dónde a todos nos gusta, y en dónde de verdad podemos buscarle puntos que criticar. Sinceramente, después de casi 300 km, de los cuales unos 200 han sido por carreteras de curvas de montaña en buen estado en cuanto a asfalto se refiere, en estas condiciones climáticas tan adversas, con lluvia, viento en ocasiones fuerte, suelo mojado y en general sucio (hojas, pinocha, ramas…), solo puedo reconocer que no he tenido ocasión, salvo en 15 o 20 curvas, de llevarla de verdad rápido, y en ningún caso le puedo poner pegas en comportamiento, al contrario, me ha parecido equilibrada, fácil, intuitiva. Me ha transmitido confianza en todo momento, a pesar de las circunstancias de la prueba.

En cuanto al motor, en mi opinión es lo más destacado de la moto (a parte del tema estético). Es suave, siempre lleno y quizás, sólo quizás, te pueda parecer falto de carácter si quieres realizar una conducción deportiva. Conducción deportiva, que no rápida, porque rápido irás en cuanto te animes o le retuerzas un poquitín el puño derecho, pues su motor es rápido y potente. Empuja considerablemente desde muy abajo con una determinación destacable, incluso en marchas altas. Creo que claramente Kawa ha querido regalarnos un motor fácil de usar a cualquier régimen, agradable en su utilización, juguetón si le apretamos, sin ser salvaje; un lobito con piel de cordero, porque realmente este motor empuja mucho y bien, haciéndote ir muy rápido fácilmente, si es lo que pretendes.

Si quieres plantearte viajar con ella, para mí sólo tendría dos hándicaps: la nula protección te puede pasar factura en forma de cansancio si realizas tiradas largas (la autonomía supera con facilidad los 300 km), sobre todo a velocidades elevadas, y a priori tendrás difícil la ubicación del equipaje en viajes de varios días, aunque siempre hay soluciones ingeniosas y funcionales. Por lo demás, en mi opinión puede ser una auténtica compañera de viajes, recuperando en cierto modo, la esencia pura de los viajes en moto sin prisa, que no despacio, en los que lo importante del viaje no es el destino, si no el camino, y lo que el mismo te regala.
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En ciudad va muy bien, con un motor fácil de manejar a cualquier régimen, con una leve limitación si te gusta caracolear entre coches por su relativamente limitada capacidad de giro. No es excesivamente ancha, y se llega bien al suelo.

En cuanto a los frenos, yo no he podido quejarme de ellos, tiene una frenada potente y fácilmente dosificable.

Con lluvia, tanto la parte del asiento del acompañante como mi espalda, acabaron completamente mojados; mojados y sucios, por lo que no estaría de más localizar algún complemento que mejore este inconveniente o asumir que, si llueve, te vas a manchar.

En resumen, se trata de un remake de una moto de 1972 muy bien conseguida a nivel estético (a mi realmente me parece preciosa, a nivel de sus máximas competidoras, R-NineT y Triumph Truxton, e incluso superándolas en algunos aspectos), y totalmente actualizada en cuanto a efectividad y al comportamiento esperado en una moto actual. Tiene unas suspensiones adecuadas para rodar cómodo a un ritmo tranquilo, y un comportamiento más que adecuado para hacerlo a ritmos alegres con confianza, lo que nos puede hacer pasar ratos verdaderamente divertidos y satisfactorios encima de ella, sin grandes esfuerzos. En definitiva, una moto equilibrada y atractiva, con un aire elegante y vintage. Una jovencita muy atractiva con vestido de época (no me tachéis de machista, hablo en femenino porque LA moto es femenina, pero si preferís: un jovencito atractivo con traje de etiqueta de época).

Otra más que me encantaría tener en mi garaje.

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