Prueba Moto Guzzi California Touring - Prueba Dinámica II
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Lo Estético y lo Práctico
En el caso de una custom diseñada nada menos que por italianos casi sobra decir que la estética va a ocupar el lugar preferente y, además, por partida doble.
Al hablar del parabrisas y las turbulencias que provoca es imposible evitar la redundancia. Es inevitable: si quieres una protección guardando una estética completa y armoniosa, no te queda más remedio que sentir las turbulencias correspondientes en tu cogote y en tu espalda a partir de una velocidad que varía dependiendo del viento, pero que podemos cifrar en torno a los cien por hora.
En cuanto a las maletas, ocurre algo muy semejante. En este casose sacrifica la parte práctica, pero no en la capacidad, sino en la forma. Cierto es que también favorece la aerodinámica; aunque tengo la impresión de que este aspecto es una propina efectiva a consecuencia de la estética. La cuestión es que, finalmente, no cabe ningún casco, ni siquiera uno de tipo Jet.
La Touring también se presta a La Fantasía
Primera y arrancamos para posar los pies sobre unas plataformas de una amplitud en línea con la del asiento; aunque las comparte con su hermana custom. Sí, ciertamente me siento cómodo, muy cómodo, pero aparte de eso, siento algo más al volver a dejar volar mi fantasía. Siento cómo mi abdomen se relaja y se me afloja, como si fuera a dilatarse hasta albergar una obscena y monumental barriga; también siento mi barba crecer salvaje, sin el cerco de un mínimo arreglo, y siento además cómo la papada me cuelga, oronda y fofa, igual que mis mofletes, mientras veo mis antebrazos rollizos como barras de mortadela prolongándose hasta el manillar. Siento languidecer mi ánimo cuando mi espíritu es invadido por la actitud de un perro pachón, y mientras me dejo acariciar la cara por la dulce brisa de una playa bañada por las acompasadas olas del océano más grande del Planeta. Sí, esta versión Touring de la California también se presta a proyectar nuestra imaginación, como toda buena custom, y a llevar nuestras fantasías hasta el grado de realidad que nuestra alma soñadora nos permita, que pienso, que, en el caso de un motorista es mucho. Con esta California Touring, efectivamente, me siento en esa tierra americana, me siento Bud Spencer patrullando plácidamente por una cálida carretera de la Costa Oeste.

Tomás Pérez
SIGUE CON LA PRUEBA DESDE EL PUNTO DE VISTA DE UN RUTERO -->
