Guzzi California: Custom o Touring, la vida es una elección. - California Custom. Prueba Dinámica I
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Probador 2: Tomás Pérez
Ficha Técnica: 102 kg, 1,91 m, 55 años
Nivel: Subcampeón 2.012 categoría Twin Campeonato Mac90
PRUEBA DINÁMICA
¿Una Custom?
Me explica el personal de Piaggio España, al recogerla, que la selección electrónica ofrece tres modos de conducción:
Pioggia, Turismo y Veloce.
Le digo, como hago siempre, que prefiero empezar la casa por el tejado, en el modo “Veloce”, y que luego ya iré descontando.
Arranco, sintiendo el temblor característico y lateral de la marca en uve, y con el primer metro de marcha, busco el acoplamiento de los pies sobre las características plataformas; pero lo hago de una manera un poco torpe, tanteando sobre todo en el lado izquierdo para encontrar el espacio entre la palanca y la talonera del cambio. La verdad es que esa torpeza tenía cierta justificación porque acababa de devolver algo tan antagónico a esta Guzzi como lo es la Vespa con la que había hecho bastantes kilómetros nostálgicos en una vuelta al pasado.
Bien. Cuando por fin me incorporo a la A-1, sobre una larga subida de cierta exigencia, me tomo con calma la búsqueda del hueco entre los coches con el golpe de gas. “Tranquilo, estás conduciendo una custom”, me digo a mí mismo. Y así, cuando veo un espacio con suficiente holgura, viro a la izquierda y giro el puño con cierta decisión, esperando un anacrónico traqueteo que me impulse hasta la cima de la breve colina. Sin embargo:
¡Dios! ¡Qué es esto!
Siento en mis brazos, completamente alargados sobre el manillar, un tirón de gimnasta en plena dominada, con el poder de más de cien alazanes, que clava mi rabadilla en el escaso resalte del asiento que separa sus dos plazas.
¡Una custom!
Bueno, pues los italianos le habrán puesto el nombre por la posición, por su estética, pero no por otra cosa; porque esta moto, por su fuerza, su entrega y su aceleración, merece mucho más estar encuadrada entre las llamadas Macho-Bike o Muscle-Bike, que lo que la mayoría entendemos por una pacífica custom. La Guzzi California Custom está mucho más emparentada con una V-Rod que con cualquier otro modelo de aire de la marca americana.
Más adelante y en conducción urbana, descubro que incluso, en esa opción "Veloce", la California Custom se muestra algo vacía, sobre todo si es que pretendiera ser eso: una auténtica custom; incluso, si busco hacer una arrancada contundente, en el primer metro de partida necesito apoyarme un poco en el embrague, manteniendo la maneta a medio tirar durante esos primeros pasos de la aceleración.
El Motor y la Electrónica
Sí, ciertamente este modelo puede inducir a error por su nombre y por su estética, haciendo pensar que se trata de una moto pausada, ideal para contemplar el paisaje mientras charlamos plácidamente con nuestro pasajero, o pasajera, con la libertad que da para hacerlo un casco abierto, y también la baja velocidad y la reposada aceleración con las que se mueven muchos modelos del lado oscuro de La Moto. Sin embargo, tampoco debemos confundirnos pensando que esta Guzzi es una bestia parda, una criatura indómita que necesita de un auténtico piloto para llevarla bien amarrada. No, no es así, en absoluto.
Por un lado contamos con un extra que no es sólo una primicia en el mundo custom, sino que además constituye en sí mismo un verdadero lujo, en materia de seguridad, para transitar por cualquier tipo de asfalto y, salvo el extremo del hielo, con cualquier grado de agarre. Se trata del DTC, o control de tracción, cuya efectividad pude comprobar en bastantes ocasiones, pero sobre todo abriendo gas a fondo sobre esa traición que guarda para el motorista cada franja de pintura que alfombra nuestras ciudades, incluso con alguna de ellas cubiertas por el agua. Perfecto: el control de tracción corta en el momento justo, aunque a algunos, los más quemados, nos deja con la miel en los labios de una electrizante derrapada. Pero ésos son casos aparte, con tratamiento fuera de guión.
Por otro lado, contamos con la ya mencionada selección en tres modos que ofrece la gestión electrónica. Hemos explicado cómo la California Custom se muestra contundente en el modo “Veloce”; sin embargo, escogiendo la opción “Turismo”, se suaviza, se hace muy dulce de conducir, recortando esa patada bestial que aparecía, sobre todo, por encima del medio régimen. Y en el modo “Pioggia” no cabe decir otra cosa sino que la moto se hace mansa, con un comportamiento que nos evitará cualquier sorpresa desagradable en el momento de acelerar.
Comportamiento en curva
Con un tonelaje propio, esto sí, del mundo custom, la Guzzi California C sorprende con un comportamiento muy ágil a la hora de meterla en curva, en ese momento crítico del giro de la moto –no del manillar- para encarar el viraje. La California Custom lo hace con verdadera facilidad. Lo mismo ocurre con los cambios de dirección al entrar y salir con prodigiosa soltura, por ejemplo, de tantas y tantas rotondas como nos encontramos a diario. Por último, al circular entre los coches se siente un efecto casi mágico desde la amplitud de su manillar, y es que la California Custom parece adelgazar entre berlinas y autobuses. Estos efectos tan sorprendentes, la agilidad y la virtual estrechez en marcha, tienen su origen en una geometría realmente efectiva sobre la marcha y un centro de gravedad que se siente casi a ras de suelo.
