Guzzi California: Custom o Touring, la vida es una elección. - California C. Prueba Dinámica II

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La Frenada

Me sorprendió la pronta intervención del ABS en seco, tanto el trasero como el delantero. No digamos ya en mojado; sin embargo, la sobrada potencia del equipo de frenado garantiza una rápida detención de esta California Custom, a pesar de ese intrusismo electrónico. En definitiva, pienso que la mayoría de motoristas que gusten de una conducción sin estridencias estarán encantados con esa combinación entre la segura intervención del ABS y la no menos segura potencia del conjunto Brembo.

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Vibraciones

Un apartado que tiene una particular apreciación dentro del mundo custom y que nada tiene que ver, en absoluto, con la que se haga de este fenómeno, el de las vibraciones, desde cualquier otro sector de la moto. He escuchado a muchos harlystas, por ejemplo, jactarse de las trepidaciones que provoca su motor al ralentí, les he escuchado reírse al describir las caras atónitas de algunos automovilistas que, detenidos junto a ellos en algún semáforo, contemplaban perplejos cómo el bicilíndrico oscilaba de tal forma que parecía que en cualquier momento se saldría del cuadro.
Bien. Esta Guzzi California Custom tiembla al ralentí hasta el punto de hacer cabecear –si lo dejas suelto- el manillar a izquierda y derecha, como si diera los pasos de un baile marcado al compás del 8 válvulas. A mí me da la impresión –impresión de pardillo custom, se entiende- de que el grado en el que trepida al ralentí esta California contará con el beneplácito de la mayoría de los motoristas custom.

Después, al arrancar, la trepidación se vuelve simple vibración para convertirse en pura seda a partir de las 3.000; pura seda, se entiende, dentro del mundo custom y dejando al margen los pluricilíndricos de otros segmentos de La Moto.

Una molestia insignificante

Más que una molestia, podría decirse que se trata de una muestra más del genuino carácter Guzzi, en este caso acrecentado por la gran cilindrada de la California Custom:
Si mides 1,91 o más, o algo menos, y colocas los pies centrados sobre las plataformas, te golpeas contra la esquina de las culatas justo en el centro de cada espinilla, sobre todo en el cilindro izquierdo, que es el que queda más atrasado por la lógica configuración del cigüeñal.

El Consumo

No puede valer como referencia y sí, más bien, como anécdota el consumo que registré con una conducción prácticamente salvaje, tratándose de una custom. Un modo de conducir, con continuas paradas y arranques, con el que disfruté como un poseso de la robusta aceleración que, en el modo “Veloce”, brinda esta verdadera Muscle-Bike. En fin, ahí queda el dato para el que quiera tomarlo, insisto, sólo como una anécdota:
Con 14 litros recorrí 185 km

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La Fantasía de la Guzzi California Custom

Ésta es una moto que se presta a la fantasía como pocas, primero por su apariencia y segundo por el poderoso carácter que despliega a partir del momento en el que abres el gas con ganas. Sí, esta Guzzi me ha sugerido ese contradictorio modo que tiene el cine americano de contemplar el mundo de la velocidad en moto. Hemos visto en tantas y tantas películas a un motorista lanzado, incluso haciendo carreras callejeras, agarrado al manillar de una chopper y con los pies por delante de las rodillas. El director con sus planos, sus giros de cámara y sus efectos especiales, logra aparentar sobre el celuloide que ese motorista va realmente de prisa, que va materialmente volando. Para los que conocemos la velocidad desde dentro, como quien subscribe, participando en carreras desde que era un mozalbete, esas imágenes no tienen cabida fuera de la más pura fantasía, y, si la película en cuestión sigue una línea de lo más realista, con una escena como la de la chopper haciendo persecuciones o carreras urbanas entra en una flagrante contradicción.
Pero, si hay una moto capaz de acercar a lo verosímil esa idea de una custom invencible, a toda velocidad, ésa es esta Guzzi California.
Sí, al enroscar a tope el puño para salir disparado, siento en los brazos ese soberbio tirón y en el vientre cómo se contrae el diafragma y se pegan las paredes del estómago por el efecto de la aceleración. Son unas sensaciones tan intensas que es fácil cerrar los ojos, sólo de una forma imaginaria, para que mi fantasía me lleve a ver cómo la California Custom comienza a incendiarse por el faro, como si su fuerza y su aceleración nos empujasen a cruzar alguna desconocida barrera térmica, como si hiciéramos la entrada en La Tierra desde el espacio a varias decenas de miles de Km/h. La abrasiva fricción nos envuelve en llamas sin sufrir, en mi imaginación, el más mínimo calor, para sentirme Nicolas Cage y cruzar a toda velocidad los callejones nocturnos de no sé qué ciudad americana como el personaje que encarnó en...
El Motorista Fantasma.

Tomás Pérez

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