Que bailen Las Gordas. Ultra & Vision - En el último rincón de La Presa

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El tono azul del pantano ponía el punto vital a los verdes y los pardos que se hacinaban alfombrando ambas laderas, bañándolos con el resplandor de un sol jienense fotografiado sobre la quietud de sus aguas. El rumor de los dos buques en equilibrio se esparcía por el valle mientras serpenteaban por su perfil sumergidos en un mar de pinos. Todo un día de curvas, paradas, instantáneas, grabaciones; un día de pruebas y apuntes por el que El Nota transitó desde el más vivo interés de las primeras horas hasta la abstraída ausencia del atardecer, quizá amarrada en ese pasado hiriente que intuía su compañero de ruta.

IMG 1782Con un crepúsculo oculto tras la sierra, El Nota tomó el mando del dúo y llevó a su compañero siguiendo la carretera durante unos kilómetros después de pasar sobre el dique de la presa, hasta desviarse por un camino en bajada que desembocó, finalmente, en un rincón que sólo tendría cabida, sin contemplarlo, en la idílica imaginación de un guionista cinematográfico. Un paraje recóndito en el que un conocido de El Nota, al parecer, de muchos años, había levantado un coqueto hotel rural. Les recibió solo –no había nadie más-, con una contenida simpatía, como si tuviera miedo de quebrar la paz absoluta que se aposentaba sobre aquel rincón. Una paz que minutos después, cuando Moriwoki se hallaba escribiendo, sentado a una mesa rústica, pudo sentir hasta qué punto era completa con un detalle insólito. El silencio que se respiraba contemplando aquella vista, como la postal de un lago suizo, llevó hasta los oídos del probador el sonido de un roce sutil como la pisada de un guión. Al principio no lograba identificarlo, pero después descubrió el origen de aquel leve sonido en medio de su perplejidad:
Se trataba de su propia pluma deslizando la tinta sobre el papel del cuaderno.

IMG 1732Dos horas después, con los platos de la cena acabados sobre la mesa, la curiosidad de El Nota volvió iniciar una nueva conversación puramente motociclista.
-Buenos, y después de hacer tantas y tantas curvas como todas las que nos hemos echado a la espalda hoy, después de hacer tantos kilómetros, ¿qué puedes decirme sobre la Ultra?
-¿Quieres que hable sobre lo que voy a escribir en el reportaje?
-Sí, más o menos, eso es.
-Pero quisiera que me vieses exclusivamente con un probador de motos que se sube en cualquier bicho con dos ruedas, eso sí: en el que quepa. Para que te hagas una idea, dentro de dos días, recogeré con mis compañeros una BMW R 1200 R, una Ducati Diavel, una Triumph Street Triple R y una Yamaha V-max, y el lunes estoy el día entero en el circuito de Cartagena grabando un vídeo y haciendo el trabajo de estas motos para Super7. Por supuesto las voy a probar todas y algunas ya son repetidas. Y, aparte de esto, la semana que viene voy a otro circuito para entrenar con mi KTM de carreras.

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-No te preocupes: Me hago a la idea que es sólo la aséptica opinión de un piloto-probador.
-Bien, pues, si hemos hecho curvas de todo tipo, hablemos de curvas. Pero, para que quede más claro, dividiré el análisis en varios apartados.
En curvas de ciudad.
La Ultra transita con limpieza por esquinas y rotondas dentro de la urbe. Sí es cierto que se siente incómoda, incluso molesta entre el tráfico de cuatro ruedas, pero tampoco irrumpe en él como un elefante en una cacharrería. Podemos decir que se mueve remoloneando, pero saliendo airosa de ese trámite tedioso de desplazarnos de una punta a la otra de la ciudad.

En carreteras de montaña
(Media de 50 y máxima 80 por hora) La Ultra entra con facilidad y con nobleza en los virajes, basta insinuarle el contramanillar y la moto apunta al interior de la curva con mucha mayor naturalidad y rapidez de la que se podría presuponer si se lo exigimos. A esa facilidad para entrar en el viraje ayuda esa elástica blandura de la horquilla, característica de esta Harley.

IMG 1730Por otro lado, la Ultra cambia de dirección con una llamativa soltura, si sabemos jugar combinando la presión sobre el manillar, a un lado y al otro, con la presión del pie sobre la plataforma interior. Podemos decir que la Ultra fluye con naturalidad, por ejemplo, por las largas series de eses enlazadas que dibujan el contorno de este pantano. Anticipándote con un margen suficiente, que no tiene por qué ser, ni mucho menos, el de un mercante, puedes hilar una curva con otra y disfrutar de una conducción suelta y fina, aunque, eso sí, tendrás que jugar con el cambio para que la Ultra haga la primera parte del paso por curva con la retención adecuada y la segunda, abandonando la inclinación, con la debida aceleración, sin acercarse al sobre régimen.

IMG 1739En la subida de los puertos
Ocurre algo muy semejante al caso de los pantanos, se puede fluir recortando la montaña en este caso, incluso, jugando sólo con el gas, sin cambiar de marcha. Dependerá de lo seguidas que te encuentres las curvas y de lo cerradas que resulten.

En este punto, en el de los ángulos, horquillas y paellas (tipos de curva más cerrado), basta con hacer el tránsito por el viraje redondeando la trazada para así administrar esa distancia libre al suelo, marcada por las plataformas, que en la Ultra parece tener algún cm extra con respecto al resto de Harleys. En cualquier caso, si rozase con el asfalto, sólo te estremecerá el escándalo metálico que forma…

IMG 1707-Sí, jajaja, ya lo he escuchado más de una vez, delante y detrás de mí –interrumpió El Nota.
- Sí, claro. Y eso si no estás acostumbrado, porque la trayectoria de la Ultra no se inmutará en un solo milímetro. Eso sí, si vas más allá, no mucho más allá plegando la plataforma, por el lado izquierdo rozará el soporte del caballete lateral y por el derecho otro elemento fijo que no he podido identificar.
Bien, ¿pero qué pasa entonces con la bajada de los puertos y con esas carreteras nacionales de curvas más suaves y rápidas, fuera ya de montañas y pantanos?
Efectivamente, Crowley había hablado del comportamiento elástico de la Ultra. Éste se muestra con toda claridad a la hora de abordar curvas en bajadas pronunciadas o tomar las llanas más rápidas con decisión a una velocidad de crucero bastante alta.
Esa elasticidad ya se presiente negociando curvas entre los 40 y los 70 por hora; sin embargo, en el momento de apoyarnos sobre el tren delantero, frenando, para atacar una curva en bajada por encima de los 40 por hora, la horquilla se siente como la suspensión delantera, a base de elastómetros, que monta una bici de hipermercado. Te llega a los puños la sensación de que cada barra termina su breve recorrido de aceite para apoyarse sobre esa goma dura e imaginaria a la que me refiero.
El motor, muy fino, muy auténtico, como creo que diría un auténtico harlysta, muy lleno, desde luego, con fuerza, tirón suficiente, aunque para ser riguroso, si le exiges a fondo en sexta decepciona un poco, tal vez porque esperas algo más debido a cómo se desenvuelve en las marchas más cortas. En cualquier caso, nada que afecta a la marcha dentro de un largo viaje, incluso cargado con pasajero y equipaje.

IMG 1740Por último, la frenada. Soberbia, sorprendente, incluso espectacular. Me ha dejado de una pieza cuando le exigido de verdad. La frenada de la Ultra está muy por encima de muchas, pero que muchas motos con cien kilos menos que ella. Es capaz de detenerse en un espacio menor que unas cuantas motos, bastantes, fuera del mundo custom. Ya te digo que me ha sorprendido muy gratamente.
- Muy interesante, desde luego. Bueno, y después de tanto hablar sobre la Ultra, ¿serías capaz de dar una conclusión en una sola frase?
-Umm… Vemos –después de tres segundos rascándose la cabeza, responde-: Creo que sí.
-Me muero por saberlo.
- Si hablamos de recorridos rectos, de ésos que se pierden en el horizonte, puedo decir, sin miedo a equivocarme, que esta Harley Ultra Classic 103 es la moto más cómoda que he probado en mi vida.

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