Honda NC 750 XDA: Práctica, Económica, Fiable, Longeva y muy Divertida - Segunda opinión
Article Index

Segundo probador: José María Hidalgo
Ficha Técnica: 60 años, 85 kilos, 1,83m
Nivel: Rutero, sufridor de atascos, adicto a las carreteras de montaña, aficionado a las tandas en circuito.
Por fín he podido probar con tiempo una de las Honda con denominación NC y sistema de cambio automático DCT, lo que me apetecía mucho para satisfacer mi curiosidad. Además se trata del modelo que, a priori, más se adapta a mis gustos, una moto de aspecto trail/turismo con manillar ancho y pinta de ser muy habitable.
Una moto que, gracias a lo que me contó tomas antes de cedérmela un par de días, aparecía ante mí como un vehículo original en muchos aspectos y una orientación tranquila, por lo que me plantee probarla sobre todo bajo ese punto de vista.
Después de leer lo que ha escrito Tomás y teniendo en cuenta su extensión he reducido mi texto para no ser demasiado redundante ni alargarme.
Primera impresión: Destaca su estética, de aspecto trail pero diseño discreto y elegante. Inmediatamente inspecciono los mandos para ver lo que tiene de distinto a los modelos “estándar” de moto a los que estoy acostumbrado. No hay maneta de embrague, no hay pedal de cambio (aunque se puede pedir como opción) y en el manillar izquierdo aparecen dos botones con sígnos “+” y “-“ que permiten subir y bajar marchas, siempre y cuando la electrónica de la moto considere que el régimen es correcto. En la parte izquierda del manillar hay una palanca que acciona un “freno de mano”, necesario como medida de seguridad al aparcar la moto. En la derecha un pulsador permite seleccionar el modo de cambio: Manual, o automático (seleccionable en parado) y si estamos en automático: D o S (se puede cambiar entre ellos en marcha). Por lo demás todo está en el terreno de lo habitual.
Me subo y la posición es muy cómoda y, como en las trail asfalticas, dominadora de la situación. El manillar está en una posición muy natural y los espejos permiten ver perfectamente sin tener que apartar partes de nuestro cuerpo para conseguirlo. La postura de piernas es también relajada, con una flexión de rodilla nada exagerada que debe permitir horas de conducción sin cansancio. La moto se ve alta, pero cuando te subes y tu peso hace bajar las suspensiones llegas perfectamente al suelo con una talla media ya que las piernas bajan bastante rectas al ser estrecha en la parte delantera del asiento y en su unión con el depósito.
El cuadro es muy completo y no se echa en falta ninguna información, es además muy legible, con cifras y símbolos de tamaño y definición generosos.
Quito el original “freno de mano” selecciono el modo automático mas tranquilo (D) y giro el acelerador. La NC, con algo de brusquedad debida a mi inexperiencia, empieza a coger velocidad y se adentra en el tráfico ciudadano. Incluso a pesar de que no estoy nada acostumbrado a motos con este tipo de cambio, reconozco que es muy cómodo no tener que ir apretando el embrague y moviendo el pié izquierdo. Cuando actúa el cambio, se nota y ves enseguida que no es un mecanismo de variador, si no un motor con marchas.
En el modo D el motor no sube mucho de vueltas antes de cambiar y eso hace que se note más el cambio de marcha y que el motor resulte algo soso ya que cada marcha se acaba enseguida, aunque para ir tranquilo es perfecto. Enseguida cambio al modo S y la cosa mejora mucho, el motor sube mas de vueltas antes de cambiar, los cambios se producen con mayor suavidad y la conducción resulta más dinámica.
Su agilidad y facilidad de conducción en tráfico urbano la convierten en una moto muy práctica en este terreno. A pesar de su manillar alto, al no ser demasiado ancho, permite pasar bien entre los coches y ponerte en primera línea en el semáforo, su razonable radio de giro también ayuda a ello. En ciudad, quien esté acostumbrado a motos con cambio estándar, o al menos a mí me ha sucedido, echarán en falta la posibilidad de dosificar la velocidad de salida con el embrague y endulzar el empuje cuando algún coche nos hace quitar aceleración en la salida, en la NC hay que hacer estas pequeñas correcciones con el freno, cuestión de costumbre. Lo mismo que saber que no tenemos casi retención al cortar gas por lo que el freno es mas protagonista en conducción urbana. Y ya que hablamos de frenos, funcionan muy bién, con potencia suficiente y buen tacto.
En ciudad resulta especialmente práctico el generoso hueco bajo la tapa del “falso depósito” donde caben con holgura un casco integral, guantes, etc.
En carretera, vuelvo a probar los modos automáticos y me sigo quedando con el mas deportivo (dentro de lo que cabe en una moto automática), el D está pensado para una conducción muy tranquila buscando minimizar el consumo, porque cambia muy pronto restándole dinamismo al motor. Para viajar, en mi opinión, es mejor el modo S que permite mayor aceleración y un mejor aprovechamiento de la zona media del motor, en la que este tiene una magnífica respuesta.
La estabilidad del chasis y suspensiones es intachable y está por encima de las prestaciones del motor, lo que también se puede aplicar a los frenos.
La visibilidad de los espejos está por encima de la media y la imagen no se ve enturbiada por vibración alguna.
Un aspecto que destaca Honda de este modelo es lo reducido de su consumo, en condiciones ideales anuncia menos de 3,5 litros cada 100 Km. Yo ni he buscado ni, por supuesto conseguido, esas condiciones, pero en conducción relativamente alegre por carretera he comprobado un consumo de menos de 4,5 litros y la media de la prueba, con bastante ciudad, carreteras de montaña y carretera nacional se ha quedado en 4,7 litros, lo que la dota de una autonomía cercana a los 300 Km y superior a ellos si vamos a ritmo de viaje.
Para sacar una idea mas completa de su funcionamiento, nada como una vuelta por la sierra, por carreteras retorcidas. Un paseo interesante con constantes entradas y salidas de la niebla que me ayudaban a apreciar el carácter tranquilo de este modelo. Por este tipo de carreteras la agilidad de la moto, las absorbentes y suficientemente firmes suspensiones y la potencia y buen tacto de los frenos (mas aún con la tranquilidad que da el llevar ABS) permite algunas veleidades deportivas. También se aprecia la noble tracción del motor, pero para conducción alegre por estas carreteras es mejor prescindir del cambio automático. El motivo es que te impide aprovechar toda la aceleración del motor y el que cambie de marcha cuando ella lo considera te puede pillar acelerando inclinado y producir una, aunque leve nunca deseable, bajada del empuje, solo es un problema al límite, pero…
Otra característica de un sistema automático es la falta de retención al cortar, sabiéndolo no es problema ya que con sustituirlo por freno se soluciona, pero mis gustos se decantan por tener mayor retención y utilizar menos el freno. Si utilizas el botón “-“, aunque estés en modo automático bajas una marcha, pero solo si la NC considera que no vas demasiado alto de régimen, con lo que no siempre baja la marcha y se necesita haber tenido una relación de cierta duración con ella para utilizar este método con resultados predecibles.
En modo manual, cambiando con los botones “+” y “-“ puedes aprovechar mejor la aceleración del motor y estirar mas las marchas, por lo que la conducción resulta mas deportiva y predecible, aunque no tanto al bajar marchas ya que no responde a tus ordenes si considera que lo haces a mucho régimen.
No lo interpretéis como una crítica, el cambio automático funciona estupendamente y con mucha suavidad, el que no sea efectivo para conducción deportiva es inherente a cualquier cambio automático, en los que prima la comodidad y facilidad de uso mas que la eficacia deportiva.
Desde luego, adaptándote a las características de este sistema te lo puedes pasar muy bien haciendo curvas, como me he divertido yo.
Conclusión: La NC 750 X es una moto práctica y cómoda para ciudad y conducción tranquila, con una excelente parte ciclo, buenos frenos, adecuada ergonomía, un motor de funcionamiento muy lineal y un sistema de cambio muy conseguido. Su economía de mantenimiento y reducidísimo consumo incrementan su atractivo como moto utilitaria. Está pensada para proporcionar una conducción fácil y relajada y, por lo tanto, alejada de veleidades deportivas, sobre todo por el carácter de su motor y transmisión ya que su parte dinámica si la permitiría.
José Mª Hidalgo
