Honda Crossrunner: Una "Suv" en el término medio - 3ª Opinión
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Probador 3: Jesús Bonillo
Ficha Técnica: 1,73 m, 74 kg, 45 años
Nivel: Alumno aventajado de la Escuela Super7moto.com
En primer lugar desear a todos lo lectores un fenomenal 2015 motero y agradecer a Super7moto.com esta nueva oportunidad que me brinda de vivir esta fantástica experiencia haciendo la prueba de otra moto más.
Impacto visual
No sabía absolutamente nada sobre este modelo, sólo Tomás me dijo que había que probar una Honda de 800. Nada más.
Tengo que admitir que mi debilidad siempre han sido las trail, y, al verla, ¡sorpresa! Alta, espigada, con un rojo vino cautivador. Preciosa. Y dándole un repaso visual con más detenimiento, encuentro todo ordenado, limpio, si un solo cable suelto y con un remate impecable. Llama la atención especialmente el de las soldaduras.
Posición
El asiento resulta amplio y confortable, y al situarse más bien bajo, con mi 1,73, planto sin problemas los pies en el suelo, y al colocarlos sobre las estriberas, las piernas me quedan ligeramente flexionadas con lo que todo apunta a que en un viaje largo se sentirá muy cómoda. Al colocar las manos sobre los puños, siento el manillar muy amplio, que me coloca los brazos ligeramente flexionados por encima de la línea de la cintura, lo que permite una gran libertad de movimiento.
Motor
Me explica, y me advierte Tomás antes de cedérmela, que me voy a llevar una sorpresa. Efectivamente, al pulsar el arranque, escucho un ronroneo dulce y agradable, una delicia para el oído. Sin embargo, la sorpresa aparece mucho más arriba, por encima de las 5.000 rpm, aparece una ronquido digno de cualquier moto deportiva y con él un empuje firme y continuo. Me preguntó Tomás si sentí brusco este cambio de motor y no, no me lo pareció, y sobre todo no veo en ningún momento que pueda ponerte en un aprieto.
El quick shift. Ya me explicó Tomás en su momento que si veía una pequeño módulo con un cablecito en la palanca de cambio de cualquier moto, es que monta un cambio semiautomático. Así que éste fue uno de los detalles que primero miré, y me felicité al encontrarlo porque siento que hace la conducción más cómoda prácticamente a cualquier rpm.
En Movimiento
Con la posición descrita, y como había previsto, siento la moto muy natural desde el primer momento; pero la primera sorpresa que me asalta es su agilidad, y más aun conociendo su peso; algo de lo que disfruto inmediatamente entre los coches al sentirla moviéndose entre ellos como mi propio scooter. Al entrar en las primeras rotondas, ya intuyo una rapidez en el giro para entrar en la curva que más tarde confirmaré en el circuito.
Sí, y ya en pista, qué voy a decir: Sintiéndome un “quemadillo” y después de haber probado algunas deportivas y naked brutales, esta trail descafeinada me ha encontrado. La verdad es que se ha destapado en la pista con unas cualidades que no esperaba, más aun siendo el primero de los tres en salir al circuito con ella.
Desde la primera curva me transmitió una confianza que no esperaba, haciendo el paso por curva cada vez más inclinado y con el cuerpo más y más fuera de la moto; haciendo del acontecimiento de tocar con la rodilla, apenas tres meses atrás, algo habitual a lo largo de todo el trazado de FK-1.
La Frenada
Para mí, con mi particular experiencia, sentí un tacto poco sensible en el primer milímetro para hacer las retenciones y detenciones cotidianas en un semáforo o en la cruce sobradamente previsibles. En cambio, a final de recta de FK-1 se muestra contundente, segura y sobrada para detener todo el conjunto.
Por la Sierra
Subí a la montaña para hacer alguna foto pintoresca y aprovechar la moto, ya que me la dejaron, para disfrutarla un poco más. En el trayecto me sentí muy seguro en todo momento, a pesar del suelo frío y mojado, con la nieve en las márgenes. No es la primera moto que pruebo con puños calefactables, pero sí en la primera que los utilizo, por la época del año.
Tuve ocasión de comprobar que el alivio del frío que brinda este sistema es sólo relativo, y que cuando lleva un rato azotándote las manos de verdad, el dorso de la mano se queda helado. Pero eso supongo que ya lo sabe de sobra cualquier rutero invernal.
Conclusión
Después de los días que pasé con ella, más las vueltas a la pista, me ha parecido, sin más, un amor de moto que te invita a vivir muchos kilómetros con ella.
Jesús Bonillo
